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Siempre estará la noche, mujer,
para mirarte cara a cara,
sola en tu espejo, libre de marido,
desnuda con la exacta y terrible realidad
del gran vértigo que te destruye.
Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,
y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós
de un solo tajo.
Te juré no escribirte. Por eso estoy llamándote
en el aire para no decirte nada,
como dicen en el vacío: nada, nada,
sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo
que nunca me oyes, eso que nunca me entiendes nunca
aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.
Gonzalo Rojas

en la vigilia
memorizo lugares
para soñarlos
en sueños veo
los sitios visitados
para cambiarlos
si un fantasma
te muestra un camino
no vayas con él
Ningún lugar es el mío 
cuando fluimos
de la forma inicial
dejamos parte
quema de brujas.
ardiendo en la pira
por ser distinta
tengo la llave
me falta una puerta
donde usarla

"No me olvides" ...
¿conoces esas flores?.
Que no daría por ver una de nuevo;
aquí el paisaje es yermo, plano, fome,
interrumpido sólo por matorrales verdes,
como todo lo que me rodea.
Incansables tardes mirando el horizonte
y confundiendo nubes oscuras
con el humo de un barco
insensibilizaron mi retina a los colores fríos.
El pasto es sólo un gris mediano,
el mar, gris oscuro,
el cielo, gris claro.
"Ya te olvidé" ...
supongo que dirás cuando regrese ...
con rabia mato animales para alimentarme,
bebo su sangre roja con deleite,
el fuego no es más amarillo que la bilis de una oveja.
Incansables tardes mirando al sol languidecer,
hundirse bola de fuego rojo sobre el mar
y confundiéndo reflejos plateados sobre el agua con navíos inexistentes,
insensibilizaron mi retina a los colores cálidos.
El fuego es sólo un gris mediano,
la sangre, gris oscuro,
el cielo, gris claro.

En aquel preciso momento el hombre se dijo:
qué no daría por la dicha
de estar a tu lado en Islandia
bajo el gran día inmóvil
y de compartir el ahora
como se comparte la música
o el sabor de una fruta.
En aquel momento
el hombre estaba junto a ella en Islandia.

pero menos
Amable,
a pesar
de ti misma
Dulce,
como un licor
seco

Sexo dulce y perverso
solo te pido uno de tus besos,
solo probar un pequeño sorbo de amor,
solo sentir el calor de tu pecho.
Sexo amargo y juguetón
que enciendes la furia y el hambre
y prometes placer y pasión.
Tu que me das la sed y el ansia de ti
dame uno solo de tus besos
que yo tomaré más y más de ti.

Nos fuimos desnudando uno al otro, lentamente. Todavía se reflejaba en nuestra respiración ese placer que deja una buena obra de teatro. La que hacia dos horas habías visto. La luz era muy tenue que no dejaba enfocar bien a lo lejos pero a nuestro lado, muy cerca, una pareja también se entretenía en caricias.
Ella estaba desnuda excepto por un tanga negro y unas botas altas de tacón. Ambas parejas nos mirábamos. Me gustaba como miraba con la boca en el miembro de su chico. Y luego lo soltaba. Yo la miraba mientras G y yo nos encajábamos, mientras mi lengua recorría el suave contorno de coño de G.. Sus botas me tocaban, a veces la piel de ellos y la nuestra se tocaban. Pura excitación sexual.
G enseñaba sus pechos por encima de un corsé de esos que se atan atrás. El resto del cuerpo estaba desnudo. Su sexo húmedo latía y se contraía para darme placer. G tiene la capacidad de contraer muy poderosamente sus músculos vaginales y retener mi polla con fuerza, lo que produce un placer prolongado e intenso.
Nos separamos un momento para prolongar la excitación y en ese momento la chica de las botas se gira hacia mí y me muerde los labios. Su cuerpo cae sobre el mío. G se aparta. Mientras me muerde la lengua, los labios y el mentón, me susurra "muérdeme los labios".
Nuestras respectivas parejas nos miran. Follar despacio, follar sabiendo que es pecado, que G lo ve, que nos miran. Follar hasta que la chica de las botas y yo estallamos y seguimos enlazados. Cuando nos giramos con las bocas enrojecidas G me espera abajo y su pareja no está.
No sé su nombre, nunca sabré mas de ella, pero creo que los gusanos que devoren mi carne hallaran un cierto regusto de estos besos del pecado.

El quería impresionarla...
Ella quería provocarlo...
El sabía de su ternura, aquel restaurante le gustaría...Pidió un sitio apartado, con velas, dulce música y una bonita vista de la ciudad. Ella lo siguió a lo largo de toda la sala, mientras sus ojos buscaban el baño...
El buscaba sus manos encima de la mesa entre plato y plato, y susurrarle lo bonita que estaba... Ella buscaba su entrepierna y le encantaba ponerlo en un aprieto...Se levantó y fué al baño
Mientras tanto, él le dejo una flor en su sitio, quería colmarle de detalles, esa noche ella era su diosa.
Al volver y ver la rosa la cogió, se dirigió hacia él, rozó su mejilla y buscó su boca, su lengua jugó a perdese dentro hasta provocar un pequeño repullo en el, que coincidió con el momento en el que ella deslizó su mano en busca de su polla atrapada en el pantalón...
-Nena, por favor!!!
-Vaaaale, ya me siento, me portaré bien.
El continuó buscando sus manos para acariciarlas, ella continuó buscando sus muslos para excitarlo... La batalla estaba a punto de estallar y ella estaba dispuesta a llegar hasta el final.
-Nos vamos cielo??, dijo él.
-Sin tomar café??. No, no, no.
Ella tomo su bolso para buscar un cigarrillo, mientras él le miraba ella sacó un trozo ¿¿de pañuelo?? de color azul del bolso. El adivinó que no era un pañuelo. La había visto vestirse aquella tarde. El fue el que le sugirió estrenar el nuevo conjunto azul. Su interior se revolvió en segundos. Estaba ante él con las braguitas metidas en el bolso.
-Que diablilla que eres. ¿Cuando ha sido? Al ir al baño, no??
El no podía mas, deseaba poseerla , necesitaba penetrarla... Ella no estaba dispuesta a ponerselo fácil.
-Hoy seré tu regalito, pero me apetece ir a bailar.
La noche fue larga, ella estaba en su salsa, bailando, bebiendo y jugando a acercarse y alejarse de él. Besos, roces, susurros, mordiscos robados en el cuello... El camino de vuelta a casa fue agónico...
Y no pudiendo mas, alli mismo, en el portal, la poseyó, en las escaleras le levanto la falda, bajó su cremallera y sin pedir permiso y sin mediar palabra la rompió en dos...
-¿Es esto lo que has buscado toda la noche verdad?

¡Otra vez el convite enamorado
de un seno de mujer, nido de perlas
bajo blando sutil aprisionado
que las enseña más que a recogerlas!
¡De nuevo el pecho que el amor levanta
de suave afán y de promesas lleno,
de nuevo resbalando en la garganta
ondas de nácar sobre el níveo seno!
J. Martí

¿Hace falta que te diga
que me muero por tener algo contigo?
¿Es que no te has dado cuenta
de lo mucho que me cuesta ser tu amigo?
Ya no puedo acercarme a tu boca
sin deseártela de una manera loca.
Necesito controlar tu vida
saber quién te besa,
quién te abriga.
Ya me quedan muy pocos caminos
y aunque pueda parecerte un desatino
no quisiera yo morirme sin tener algo contigo
Rubia,
altiva,
de ojos claros,
risueña,
temperamental.
Reina
(católica)
de mis noches.
Flor de pecado.
Sin remordimientos.

Es el mar mi ropaje: así desnuda
como una enorme ola a ti yo llego.
Mi ocasión la tormenta y los relámpagos,
y es la montura de mi amor el viento.
No retorno: yo voy pues son mis pasos
como a la hierba la pasión del fuego.
Soy la bestia de larga cabellera
que lame la otra lengua que es el beso.
En la forma de piedra me hallo a gusto
porque es así tan duro mi silencio
que no lo vencerá el dolor del mundo,
ni del odio la gota de veneno.
Es el mar mi ropaje: así desnuda
como una enorme ola a ti yo llego.
Brotaron en mis manos de agua sucia
las flores venenosas de estos versos.
Delfina Acosta

Y me gustaba
perderme
minuciosamente
en sus veredas.
También era
una forma
de estar vestida
con ropa de su piel:
desnudez que no es pero parece.

Aceptar seguir erguida.
Romper cadenas
-morirme de amor-
simular no sentir nada.
Evitar caer.
Defenestrar tus besos.
Pisotear noches y lunas.
Reventar de rabia,
concentrar palabras,
deshilachar recuerdos
mientras mis ojos se rompen de dolor:
ocultar el llanto.
Olvidarte/olvidar
¡tener que hacerlo!
Obligarme,
exigirme no soñar.
Nunca más estar contigo.
Contarte mi muerte
a partir de mañana.
a veces tu mirada me dice más,Una Perla
- Describe la perla por la que arriesgarías tu vida allá en lo hondo - le pedí al joven buceador de pulmones de acero.
- No se como es esa perla - me dijo -, pero puedo describirte la muchacha a quien se la regalaría.

Me pediste
un beso
Te di
el mejor que tuviera
¡Quién pudiera!

perlas
sedas
damascos
metales
esencias
perfumes
no logran superarte
ni podrán

Te dedico
otro
beso
que no podré darte
Pero te doy
otro beso
que
no podré
dedicarte
Inalcanzable como si fueras metálica perfecta
Fuiste el sendero de mi fuente,
el alivio de mis caminos,
el lugar donde volver.
El manantial de mis rebaños,
el sueño de mis retornos,
la colección de juncos
de la ribera de mi infancia
Nunca te lo dije
Cercana como si fueras carne y hueso
Mi mundo se disuelve
Para el elemento tierra, la sensualidad es más importante que el puro sexo. Por eso es capaz de controlar firmemente los impulsos sexuales fuertes y duraderos. Puesto que no establece contacto emocional, su pareja puede quedar insaciada tras una noche de pasión.
La poderosa libido de los signos de tierra a menudo entra en conflicto con la necesidad que sienten de seguridad y rutina, algo que puede conducirles a enfocar el sexo mecánicamente. Sin embargo, el fuerte apetito sexual de estas signos puede despertar fácilmente con la seducción sensual.
Yo tampoco sé qué quiere decir

Nunca fui capaz
de enfrentarme directamente
a tus ojos
y decirte
¿por qué?
Por lo tanto
nunca me enteré
que tus juegos
y tus desprecios
eran una forma
de decirme
que me querías
O al menos,
que me deseabas

Nadie comprendía el perfume
de la oscura magnolia de tu vientre.
Nadie sabía que martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes.
Mil caballitos persas se dormían
en la plaza con luna de tu frente,
mientras que yo enlazaba cuatro noches
tu cintura, enemiga de la nieve.
Entre yeso y jazmines, tu mirada
era un pálido ramo de simientes.
Yo busqué, para darte, por mi pecho
las letras de marfil que dicen siempre,
siempre, siempre: jardín de mi agonía,
tu cuerpo fugitivo para siempre,
la sangre de tus venas en mi boca,
tu boca ya sin luz para mi muerte.
orgía
Tú no temes a lo oscuro
porque sabes bailar con los truenos
y reír con calaveras.
Tú no tienes pesadillas
porque ríes bajo el pardo sol
de tus negros sueños.
Prefieres el color de la noche
al sospechoso blanco
que nada oculta.
Tú no temes al color de los vampiros
porque sabes que el miedo
no acecha tras las sombras
sino tras los ojos del que mira
¿Quién pudo
mirarte
sin cegarse?
¿Quién pudo
oírte
sin callar?
¿Quién pudo
amarte
sin perderse?

Yo te daré el regalo de Mi Amor, dije.
Luego, como gotas de mirra pura,
Mis Palabras cayeron en tus oídos,
abriéndolos para poder oír Mis Deseos.

Aire,
soñé por un momento que era aire,
oxígeno, nitrógeno y argón,
sin forma definida, ni color.
Fui aire, volador.
Como yo soy muy consciente
hasta en esta situación,
decidí ser consecuente
con mi nueva dimensión
y probé a ser respirado
por la que duerme a mi lado.
Sin entrar en pormenores,
yo sé hacer cosas mejores
Como no me satisfizo
la experiencia sexual,
se me inflaron los vapores,
me convertí en huracán
Di unas tres o cuatro vueltas
y a la quinta me cansé
este cuarto es muy pequeño
para las cosas que sueño
Los ardientes signos de fuego son tempestuosos y apasionados, propensos al puro deseo y al sexo sin tapujos. 
Tu cuerpo
mi hotel
tus brazos
las sabanas
tu aliento
mi respiracion
tu sexo
mi fuego
y tu orgasmo
mi fuente de vida
Hay sexo en la mirada, que se hace con la mirada, en la boca, en todo el cuerpo. Hay sexo en el silencio, o gritando, en la oscuridad, o a plena luz del día. Hay sexo con tu mismo sexo y sexo con el otro sexo . Hay sexo que se come, sexo que se bebe, sexo que se espera y no llega, sexo que se desea y sexo que se aborrece, sexo que nos hace daño y sexo que nos sana, sexo que se llora y sexo que da risa, sexo sobresaliente y sexo que no tiene importancia... Hay hasta sexo virtual y sexo en solitario... pero sobre todo es eso, sexo, sólo sexo y nada más (y nada menos). Después está el amor pero eso es otra historia que nada tiene que ver...
Me acuerdo cuando eramos dos. Tú y yo, Angel. Me decías cada mañana que no me amabas, lo deciás así, seguro de ti, con certeza, sin dudarlo: No te quiero, y te ibas sin decirme donde, pero yo me iba contento al despacho porque sabía que estarías allí por la tarde para repetirme que no me querías... El día que me dejastes me dijiste con seguridad y rotundidad que lo hacias por que me amabas...Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/