Me gustaste
y te gusté,
pero quizás
no fue bastante
No hubo amor,
(no hizo falta),
pero sí risas
y sexo
y buenas voluntades.
No querías problemas.
No los hubo.
No los hubiera habido.
Me gustaste
y te gusté
pero quizás
no lo bastante
y te gusté,
pero quizás
no fue bastante
No hubo amor,
(no hizo falta),
pero sí risas
y sexo
y buenas voluntades.
No querías problemas.
No los hubo.
No los hubiera habido.
Me gustaste
y te gusté
pero quizás
no lo bastante
y espero que tú tampoco...
No hemos llegado
a encontrarnos
Pero sigo esperando
que llegue el momento
Sé dónde estás.
Llegaré
Te vi pasar a mi lado otra vez junto a él, obviamente
ni en tus redes ni en las suyas.
Ni de todas ni de una.
Simple, inexplicado.
Como si supiera lo que estoy haciendo,
como si acabara de inventarme
un nuevo día.
Como si no lo tuviera pensado.
Como siempre.
Como nunca.
Como si lo tuviera pensado.
Como si no supiera lo que estoy haciendo.
Como si un nuevo día acabarara de inventarme.
Complejo, pero estudiado.
De todas pero tuyo.
En sus redes y en las tuyas.
Las cenizas de la soledad
se avivan
con cada nuevo amor
Aunque eso no quita
que me pase
la vida entera
recordándote
Alguna vez pensé
que duraría siempre.
Pero siempre
es una palabra
que ni siquiera
los dioses entienden
...y sueños
de posturas imposibles,
tu retorno,
tu trasero
Y volver a sudar
y a resbalar
en sábanas
acariciantes
Si yo pudiera
parar las manillas
del reloj del tiempo...
Así os pienso, así os imagino.
Sé que sabéis
que estoy hablando de ti
y de ti
y de vosotras dos
¿Así que en esta tierra
Sé que pensaras en mí
alguna vez.
Quizás más ahora.
Ojalá todo os salga bien.
Sé que tampoco me recuerdas
demasiado a menudo.
Lo entiendo, claro,
dadas las circunstancias
Sé que quisiera hablarte
y no me atrevo.
Sé que no sé si estaría bien,
si vendría bien,
si es ya demasiado tarde
Cuídalo,
cuídate
Tenía que decírtelo,
aunque jamás lo vayas a leer,
aunque jamás lo vas a saber
No me vas a ver tirado
ni me vas a ver vencido.
No me vas a ver rodando
como vos te imaginás,
ni metido en los boliches
pa' olvidarme de tu olvido.
Si has pensado en todo eso,
no lo vas a ver jamás
Cuando tenga que nombrarte
voy a hacerlo sin testigos
por si acaso en una de esas
se me escapa un lagrimón
y si tomo alguna copa
no va a ser con los amigos.
Uno nunca esta seguro
si le falla el corazón.
No voy a andar dando pena,
desesperado y vencido;
después de haberte perdido
nunca sabrás si tu olvido
dejó ternura o rencor.
Si todos dicen que miento,
porque abrazado al ayer
te quiero mucho, y te siento
si mi vida es un tormento
¡jamás lo vas a saber!
No te voy a dar el gusto
que te digan algun día,
que me vieron solo y triste,
que me muero por tu amor
que te extraño como nunca,
que te quiero todavía.
No te voy a dar el gusto
que te cuenten mi dolor.
Yo sabré morder mis penas
y callar mis pensamientos,
no te va a decir ninguno
que en sincera confesión
le lloré mis amarguras,
ni le dije lo que siento
lo que siento lo sabemos
solo yo y mi corazón.
y... ¿cómo
quieres que vuelva
a casa?
si a mí
me parece
que mi casa
siempre ha sido ésta
que siempre
he vivido aquí
¡cuántas veces
no habré
soñado esto!
para luego
despertar
pero hoy no vuelvo
a la casa vigil
me quedo
en la casa de los sueños
El amor prohibido,
mi pareja de damas.
No tiene sentido,
pero siempre me ganan.
Volver a sus brazos
una noche de estas
Quererlas sin miedo,
amarlas perfectas
Mi amor prohibido,
la pareja de damas
En tu busca voy
Ni siquiera la primavera
podría impedirlo.
Canela azul y otros olores.
Y un pequeño y hermoso mar
Estoy llegando
Qué no daría yo por la memoria
¿A quien quise?
No me acuerdo.
Cuando miro tu cara,
solo tengo consciencia de
que te quiero a tí.
Otra vez, La Caminante
Playa,
escalón,
arena,
deseo.
Noche,
carnaval,
juventud,
deseo
Besos
profundos
como el
deseo
Y el mar de fondo
matan menos,
pero son más aburridos.
Sería un día ideal
para estar contigo
junto al mar
y sorber la sal
de tus jugos
Para convencerse de la fidelidad de la esposa, sin someterla a la vigilancia de terceros ni al propio espionaje del marido, cosas ambas ridículas y de éxito dudoso, ofrecemos al lector el siguiente secreto mágico:
Arránquese el corazón de un palomo y redúzcase a polvo, poniéndolo en una bolsita de seda. Cójase una moneda de oro y guárdese tres días en dicha bolsa. Por la noche, cuando la esposa esté durmiendo profundamente, salpíquesele el pecho izquierdo con dicho polvo y póngasele encima la moneda de oro. Si la mujer es fiel, no ocurrirá nada; si, por el contrario, no lo fuese, ella misma, durmiendo, lo dirá todo.
Cuando el marido se halle dormido profundamente, colóquesele sobre el pecho una llavecita de oro o una moneda de plata (la cual habrá llevado encima por espacio de nueve días)
Dígasele, en voz muy baja y al oído, estas palabras: dime, esposo mío, cómo se llama la mujer que me ha robado tu corazón.
Y en voz un poco más alta, recítese: aperi, vir meum, cor nuum mihi tuarum recondita cogitationumque revela.
Si el marido es fiel, no contestará nada; mas, si por el contrario, engaña a su mujer, dirá el nombre de la rival.
Te suplico que me dejes, tengo miedo de encontrarte,
porque hay algo en mi existencia que no te puede olvidar...
Tengo miedo de tus ojos, tengo miedo de besarte,
tengo miedo de quererte y de volver a empezar.
Sé buenita... No me busques... Apartate de mi senda...
Tal vez en otro cariño encontrés tu redención...
Vos sabés que yo no quiero que mi chamuyo te ofenda...
¡Es que tengo mucho miedo que me falle el corazón!
Celedonio Flores, 1928