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Olvidando los peligros recitados
Que te hablaban de razones y argumentos
Conquistada por las ganas y el deseo
Regresabas a vivir por un momento
Y cayéndote al abismo te entregabas
Y sincera con tu cuerpo respirabas
Quizá un aire tan intenso y necesario
Que valía tanta culpa en tu mirada
Los minutos que luchaban por ser horas
Eran frágiles recreos de un destino
Que envolvía tu dolor con la distancia
Que mordía con la duda mi camino
Te elegí / Tal vez ya tarde
Lo sabemos
Te busqué como yo pude
Como puedo
Una tarde el corazón más tembloroso
Reclamando tanta piel indefectible
Recorriendo tanta boca postergada
Derrotaba con caricias lo imposible
Y otra vez la despedida y el ocaso
De los cuerpos caminando al abandono
Los sabores del amor en la memoria
Las prisiones del deseo en cada poro
Te presiento / Tal vez mía aunque no estés
Escondiendo sensaciones que te nombran
Recordando tú perfume una vez más
Esperando tu silueta entre las sombras.

Mordor, ya viejo, miró a su hijo con ojos desconsolados. Pensó cuán distintos eran, a pesar del parecido. Y cómo su hijo había derrochado la fortuna que él había construido desde la cuna, desde la nada. El clon miró a su padre agonizante. Él tampoco lo entendía.

Primer plato
Sopa de corazón de tortuga
(Se toma una tortuga anciana, ya que son las que más saben.
Se introduce en una olla con agua hirviendo
Con tapones en los oídos para no oír los chillidos.
Se deja hervir durante seis horas.
(Durante ese tiempo el matrimonio aburrido, pondrá música romántica, se sentará en el sofá con una luz tenue, y comenzarán un ritual de cortejo)
Cuando la tortuga esté en su punto, se le quitará el caparazón,
Sacaremos el corazón y lo aderezaremos con canela, jengibre y pétalos de rosa.
Se pasará ligeramente por una plancha engrasada.
Y se servirá rápidamente.
El marido tomará una pizca de corazón y se lo dará a su esposa, quién
Lo pasará suavemente por sus labios y lo devolverá al anterior.
Este sin poder contener su excitación, tomará a su esposa y la pondrá encima de la mesa
Después de haber quitado de un manotazo todos los estorbos.
Postre
Un buen sueño reparador

Revestir sabe el vino los más sórdidos antros
De un milagroso lujo,
Y hace surgir más de un pórtico fabuloso
Entre el oro de su rojo vapor,
Como el sol que se pone en un cielo nublado.
Agranda el opio aquello que no tolera límites,
Lo ilimitado alarga, el tiempo profundiza, los deleites ahonda,
Y de placer triste y oscuro, anega y colma al alma rebasada.
Charles Baudelaire

Tú no temes a lo oscuro
porque sabes bailar con los truenos
y reír con calaveras.
Tú no tienes pesadillas
porque ríes bajo el pardo sol
de tus negros sueños.
Prefieres el color de la noche
al sospechoso blanco
que nada oculta.
Tú no temes al color de los vampiros
porque sabes que el miedo
no acecha tras las sombras
sino tras los ojos del que mira.

Llueven fluidos
que golpean el camino
creando puentes
que rompen membranas
en el citoplasma del óvulo
En el centro geométrico
se fusionan mundos
para dar pasos
a la luz del silencio
menor
Tu cuerpo desnudo
vaga por los rincones
tu sexo revoltoso
gira con paciencia
al abismo otoñal
de primavera.

Afuera es de noche y llueve, y tras la ventana, apuntalo mi amor con tu recuerdo.Espero que se apaguen todas las luces de la calle. Tú estás tras de mi, en la cama. Quizás duermes . Quizás deseo que atravieses mi espalda con tus ojos buscando el pulso de mi alma.
La canela de tu piel me llama, y no sé resistirme. Tumbado frente a ti, te miro con los ojos cerrados. Busco tenerte y sentirte a ciegas. Que me hablen tu piel y tu calor.La cama se estrecha y yo me pego más a ti.
Bebemos nuestro aire, aguanto la respiración para tenerte dentro, disuelta en arterias y venas, células sensibles a tu existencia. Tu brazo bajo la almohada se estira tocando el vacío, completando la forma de violín acabada en tus caderas. Te toco y vibras, te toco y vibro. A oscuras busco tu pelo negro, siguiéndolo hasta la raíz, bajo por tu cara y hago un círculo sobre tus labios. Duermes pero sonríes. Un beso fugaz, roce de labios. Dos. Tres. Retiro tu pelo de la mejilla y te beso profundamente, con mi lengua buscándote. La tuya se mueve, me entrelaza, me moja. Tu huracán de saliva despierta, saliéndonos por los labios.
Despierta, tomas la iniciativa. Mis ojos siguen cerrados, retrasando el momento de encontrarse con los tuyos, porque en ese momento querré follarte.Abro los ojos porque quiero querer follarte. Tus manos me sujetan,me desarman, y furiosa, bajas hasta mi sexo, que ya te desea. Me abandono en ti, ciego con los ojos abiertos, hasta que te siento encima,cabalgándome.Fijas el ritmo ,y mi polla te resbala de fuera hacia dentro.Paras y tu coño me estrangula. Mis manos van a tus pechos, abarcándolos. Quiero atraerte hacia mi para besarlos, morderlos. Paso un dedo por tu boca, que tu aprisionas.
Lames despacio mis dedos, gemelos de mi polla que te atraviesa, y cuando paras, aprovecho para abrazarte, trayéndote hacia mí. Empiezo a elevar el culo, deprisa, fuerte, golpeándote al metértela. Te entrego mis fuerzas. Siento tus jadeos en mi oído. Y al final, tus palabras: "Acaba,cabrón. Muérete dentro de tu negrita".

Aunque lo realices acostumbrate también a aplicarte al anochecer una crema nutritiva, mejor si ésta contiene retinol o vitamina C, este tipo de cremas previenen el envejecimiento gracias a su efecto tensor. El momento idóneo para su aplicación es justo antes de acostarse, puesto que es por la noche cuando nuestras células entran en funcionamiento y se regeneran.
También es muy recomendable realzar un peeling y una mascarilla, estas últimas ayudan a mantener la piel hidratada, pero recuerda que primero debes eliminar las células muertas. Si no quieres comprar cosméticos para tu peeling, que será el que te quitará esas células muertas, puedes realizarte tu propio peeling en casa, añadiendo a tu leche limpiadora habitual un poco de sal gorda; y después te aplicas la siguiente mascarilla natural: bate un huevo y añádele una cucharada de zumo de pomelo; dejala actuar unos 15 minutos y luego la retiras con abundante agua. Con este método no solo conseguirás preveer las arrugas, sino que ademáss dejará tu piel fresca y suave.
Recuerda que no debes abusar del maquillaje este puede acentuar esas pequeñas arrugas que te acaban de salir. El cuello es otra zona muy propensa a la aparición de arrugas, puesto que su piel es muy fina y se reseca con facilidad. Lo mejor será aplicar en dichas zonas un producto balsámico co diario, como el aceite de yoyoba o el pantenul. Aunque debes saber que hoy por hoy lo que más eficaz en cuestión de arrugas es el ácido glicólico. Con estos pequeños pero prácticos consejos puedes comenzar a cuidarte y a prevenir esas arrugas que “nos persiguen”.

Vestida de tu mejor fantasía
te desenvuelves por los rincones de mi mente
comercias con mis sentidos
evitas mis turbios humores
que como policías patrullan mi alma
te disuelves cual polvo de ángel en mi cortex
reduciendo todos mis sentidos a la apreciación de tus curva
como en un cántico zen
Ahora activas mis manos
y soy tu guiñol personal
en el altar de tu sexo
chat sensual en mis oídos (caricias)
gigas de placer libres de spam
Eres todas las que quisiste ser (una burbuja prerrafaelista)
hentai para adolescentes bohemios
sexo de neón en mi boca
.... pero NO ESTAS AQUI
y mi consola esta en reparaciones
por eso acudo a este olvidado juego
¿masturbaciòn? creo que le dicen

Átame
a tus tobillos
para estar
siempre contigo,
pegadito
a tus labios...
Pena,
si te vas
muero de pena,
se apaga
la lunita llena
y no vuelvo a despertar...
Pena,
si no te veo
muero de pena
y se va la primavera
y yo me muero
una vez más.

mi negra de mi alma ando caliente
pasaron muchos días sin cogernos
por qué se vuelve tan difícil vernos
por qué nos eclipsamos entre gente
hoy te hubiera pegado una cogida
que no te imaginás toda la verga
que tengo para vos y se posterga
y cada vez la tengo más erguida
te quiero regarchar como te gusta
chupándote las tetas victoriosas
diciéndote al oído muchas cosas
mientras la verga entera te entra justa
te quiero ver desnuda verte a solas
tengo un camión de sáncor en las bolas
Pornosoneto de Ramón Paz

Cuéntame, dime, ¿Quién te ha colgado el mar de las pestañas?
Y ahora dársena de estiercol se tornó la comisura de los besos.
Sed de limón, cimbrear como las espadañas
y en el hueco de mi espalda y la pared cuelga tu nido del revés.
Y cada huevo parido es nada y cada beso en la boca es nada.
Como si no hubiera pasado nada
Un reguero de luna será nuestra casa,
de esta luna tan puta de pechos de plata.
Será el arrullar de la libertad,
que tiene cogida pa ti y para mi en la goma de sus bragas.
Cuéntame del llover, de los días de mierda y cuchara,
de la rara podredumbre del querer, cuando no falta de nada
porque sé que el saber no sirvió para dañar tus labios,
y que te sobra todo lo que va después, de yo te quiero y yo, también.
Y mi costilla arrancada es nada, y cada trino quebrado es nada,
que fuimos solos y seremos nada
Aguacero de soles caerá en nuestra cama,
que solo quiere amores de piernas mojadas.
Y dejarnos prender, que no es menester
ponernos en pie, tú como luna en celo y yo como una cabra.
Regaré, sin querer, con silencio, estrellas, tu cuarto,
que no anhela más que el grito del papel en el que he escrito mi quehacer,
que nunca más servirá de nada si su tronido se qued en nada
cuando su savia ya no riega nada
Un reguero de luna será nuestra casa,
de esta luna tan puta de pechos de plata.
Será el arrullar de la libertad,
que tiene cogida pa ti y para mi en la goma de sus bragas.
Artista: Marea
Canción: Mierda y cuchara

¡Ya sé! Llegó la hora de archivar el corazón...
De hacer con la ilusión, que no me va a servir
un lindo paquetito con una cinta azul,
guardarlo en el baúl y no volverlo a abrir...
Es hora de matar los sueños,
es hora de inventar coraje
para iniciar un largo viaje
por un gris paisaje...
¡sin amor!
Voy a aprender a llorar sin sufrir,
sin detenerme a mirar una flor,
a encallecer lentamente
¡igual que la gente sin alma y sin voz!
Voy a entender que se puede morir,
y latir... al compás del reloj;
como una máquina fiel
igual que un robot...
¡sin piel!
Después de haber sentido hasta el dolor.. a los demás,
de darme sin medir, de amar sin calcular,
llegó la indiferencia metiéndose en mi piel
pacientemente cruel, ¡matando mi verdad!
Saber que no me importa nada...
de alguna vibración pasada;
y caminar narcotizado
por un mundo helado...
¡sin amor!

Fabriqué ruletas rusas, para estar en paz
y fabriqué las cruces rojas, imaginé el mar
imaginé nadar en lava hasta tus brazos
nadar a tus brazos, en llamas...
Fabriqué revoluciones, con trozos de ansiedad
y fabriqué las hadas blancas, imaginé el mar
imaginé nadar en lava hasta tus brazos
nadar a tus brazos... en llamas...
Siempre que pierda el camino, lo iluminarás
y siempre que pierda el camino, lo iluminarás
La verdad, no, iluminas suficiente... y a perderse!
Fabriqué los tonos verdes, que te hacen volar
y fabriqué los ríos secos, imaginé el mar
imaginé nadar, en lava hasta tus brazos...
nadar a tus brazos... en llamas...
Siempre que pierda el camino, lo iluminarás
y siempre que pierda el camino, lo iluminarás
una eternidad y más!
Siempre que
pierda el camino,
lo iluminarás
y siempre que pierda el camino, lo iluminarás
Lo sabes hay que prender fuego, lo iluminarás
y siempre que pierda el camino, lo iluminarás
La verdad, no, iluminas suficiente... y a perderse!
y a perderse...
y a perderse...
y a perderse...
y a perderse...
y a perderse...
y a perderse...
y a perderse...
y a perderse...
y a perderse...

¡Sed fuertes en vuestro orgullo!

Me llamo Martina, tengo treinta y cinco años, y diez euros en el bolso, que serán más que suficientes para pagar el café y el trozo de tarta que tengo delante. Me lo puedo permitir. Lo de la tarta. Es que hoy he comenzado mi enésima dieta. O más bien debería decir que horas después de no desayunar, he decidido postergar el inicio de mi enésima dieta a mañana. Y aquí estoy, frente a un trozo de tarta de queso con frambuesa, un domingo por la mañana, en la Latina.
La gente aún está volviendo de fiesta o esperando para empalmar el whisky de la noche con las cañas de por la mañana, y yo que estoy recién levantada, con la cara lavada y con mejor aspecto que todos ellos, en realidad estoy deshecha por dentro. Con la única compañía de mi tarta y esperando un café, me siento ajena a todos los que cruzan a mi alrededor. Me siento vieja y triste, fundamentalmente porque estoy sola y eso no lo va a remediar ni un bidón de café, ni ocho trozos de tarta.
Se ha sentado un chico en la mesa de enfrente. Es guapo. Seguro que tiene novia o, si me apuras, mujer y un crío. Me mira. Igual es éste. Qué cosas tengo, cada día parece que estoy más desesperada. Parece que está solo. La gente con pareja no baja sola a la Latina a desayunar un domingo por la mañana. Es algo más joven que yo. Lo tengo imposible. ¿Por qué me sigue mirando? ¿Se está riendo de mí? Voy a por el café, que creo que estoy empezando a ruborizarme y no quiero que se dé cuenta.
Ya lo tenían encima del mostrador. Un poco más y no tengo ni excusa para levantarme. ¡Mierda! ¿Por qué seré tan torpe? Si no me extraña…
-Perdona, lo siento muchísimo, tengo muy mal pulso.
-No te preocupes, es culpa mía, me he levantado sin mirar. Venga, te invito a otro café, y de paso pido cebralín, que sé de buena tinta, que tienen un bote guardado sin estrenar.
Casi no me ha dado tiempo a tomarte el café y la tarta, y ya me estaba besando. ¿Por qué serán tan incómodos estos cuartos de baño? Llevaba sin hacer esto desde los veinte años. ¿Y si fuera él? No he podido articular palabra. No he podido ni siquiera pensar más. Se ha ido corriendo, pero me ha dejado una nota. Un nombre y un número. ¿Llamo o espero? Si llamo se va a creer que soy una desesperada. ¿A quién quiero engañar? Soy una desesperada.
-Cariño, ¿estás en casa? Nada, voy para allá, me apetecía tomar el aire. Ahora te veo.

...
Me endiablaste con tu nalga
Me gustas bruja
Para hacer diabluras embrujadoras
Por que el mundo es nuestro suelo
A veces volamos
A veces mundeamos
A veces nalgueamos
Y solo haría lo que tú me dejases hacerte
Te miraría o te cuidaría
O te daría agua, solo lo que tú pidieses
Y mi cuerpo se resiste
Y te besaría entera
Desde tu nalga hasta tu otra nalga
Pasando por tus labios
Y quedándome en tus ojos
Reiniciando por tus pechos
Del uno al otro
Sin olvidar tus pezones
Y concentrándome en tu ombligo
Para recaer en tu espalda
...
Aceituna negra

Generalmente se podrá pensar
que existe un solo tipo de amor,
como se dice “solo existe un amor”,
pero no debemos olvidar que
para que exista debe haber 2 personas,
una enamorado de otra,
las dos enamoradas entre sí
o ninguna enamorada de ninguna
(como mis abuelos a esta edad,
ya que ni siquiera se recuerdan
si son amantes, esposos, amigos, conocidos o primos)
y también he sabido que esa cantidad (2 personas)
puede aumentar
si es que la relación
se vuelve un poco más liberal.
Entonces al existir tantos tipos de personalidades,
se generan muchas clases de amor:
amor-odio, amor-platónico, amor-maniaco, amor-celoso, etc...

No es tu sexo lo que en tu sexo busco,
sino el agua
que grandes émbolos derraman del Alma profunda,
y la luz que trae el agua,
fulgurando con resplandores de joya,
y que es tu luz:
eso quiero beber
y que me entregues,
no tu sexo.
Prueba el vino que esta noche te ofrezco:
es ácido y verde,
sabe a yodo, y es salobre,
como el mar en el que nacimos,
y que espera,
siempre,
detrás de todas las montañas del Mundo.
No es tu sexo lo que en tu sexo busco, sino
el Océano, sacudido por tormentas
y mecido por vientos que arrastran atardeceres de plomo,
y los fuegos circulares que nacen
de mares cálidos y calmos
No tu sexo,
sino tu mar
Lanzado hacia cielos ambiguos desde émbolos convulsos,
con los ojos cerrados y un grito casi pudoroso,
extrayendo de lo más profundo de tu cuerpo
la sal de las lágrimas y el amargo del sudor.
Es un Océano de donde beber
lo que busco
en el fondo de tus ojos caucasianos,
No tu sexo.

El mundo se está haciendo cada vez más pequeño
o el tamaño del universo se va reduciendo,
como el número de planetas disminuye,
así pasa la vida poblándose de especies extinguidas,
de la terrible nostalgia, de ella misma.
En días como este uno quisiera
emprender la reconquista,
pero quizás, quizás,
quizás ya es tarde,
la casa debe estar abandonada.
Los aliens se han llevado todo
sin dejar mucho rastro,
aunque algo mueve en nosotros
el recurso del bueninvento,
ese donde puedes tocar
cada cuerda de mi cuerpo,
consolarte y consolarnos
la soledad hasta el amanecer
para poco a poco
apagar nuestras ansias.
Un escuezno, nada más, para el ayunte, un alfarnate para embobecerte el itervio y enchufarte el bulpo en la alfóciga, tanta mangancia para qué, ahora, ahora mismo quiero despepitarte la isoglosa, quiero ser huracán para tu súrculo, arderte fueguecillos en la destetadera, sacudirte el oscilógrafo abemoladamente, mi vida, vas a tocar el guzpátaro, ahora está fláccida, pero espérate a que se alindongue, espérate a que el chirimollo se me enmadure y verás qué borbolleo, qué emballestadura, qué manera de desaguarme en los hibiernos, qué manera de antorcharte la gatamusa con casimpulza barbárica, qué gusarapo glúteo en el anemuesco. Y cuando tengas la consonántica en los diapasones, sí, mi vida, te daré, sí mamita, sí, sí, sí, nos repujaremos el rábano y la cachetina con infamia perpetradora, ven verecunda mía, sobémonos el frenillo y el virote, tuerca para tornillo, únceme el popotal con el barrujo bien abierto, acuciémonos la acólcetra y los filipichines, circunsólame apezonando la erotomanía, estoy que no puedo con la güimba, va a chorrearme de la verecundia, oh, sí, ponme ahí tu heliotropo, que rezume, caramelito estruendoso para tus afufones, lávame con la susodicha la recocta, hazme emelgo en el frenillo, suculenta, hasta que nos arrastren por escándalo al desinfectorio, no importa, no importa, sólo se vive una vez, se descuajeringa en una chisca el azamboo y después para qué, el morbete se mustia y se lo morfan los gusanos, así que musítame ese ímpetu que tú sabes antes que suban más pasajeros al tren.

Busco sus ojos.
Busco la perfecta
y completa noción
del contenido
de sus ojos fríos,
porque sé que dentro de ellos
en realidad el calor es incandescente;
busco el ángulo exacto de sus hombros
para entender por qué se alejan tanto.
Quiero descifrar qué es lo que en sus ojos
oscuros como la noche y puros como el oro
me pierde sin darme noticia;
quiero descifrar su expresión
de la manera necesaria
para aprender a interpretarla.
Busco entender el color de sus estrellas
y el tamaño de su ser entero.
A ver si me entiende;
busco el prisma necesario
para descomponer sus colores de la manera correcta.

Cuando un ángel pierde las alas solo queda una puta con cicatrices

Todos matan lo que aman;
el cobarde, con un beso;
el valiente, con una espada.

No puede ser que las palmeras se doblen
a acariciar la crin de los caballos
y los ojos de las putas sean tiernos
como los de una Venus de Lucas Cranach
no puede ser que el viento levante las polleras
y que todas las piernas sean lindas
M. Benedetti

La que había sido consagrada a la Afrodita Vulgar, la diosa de las Dulces Nalgas, al igual que su madrina, Lysis de Mileto, recordó -siempre lo hacía- que una noche de tormenta, cuando era apenas una niña, unos piratas asquerosos entraron en la casa del Cerámico Exterior y la raptaron llevándola a una extraña tierra rodeada de mar, que nunca quiso saber cómo se llamaba.
Allí, a los tres días, fue comprada en el Mercado de Esclavos por una astuta matrona que, conocedora de su oficio, midió ancas, tetas y dientes, y supo que podría disponer de una nueva quinceañera en su prostíbulo, para placer de sus clientes.
Cuando llegaron a la casa, la niña, sin previo aviso, le tocó la frente a la vieja desdentada con el pulgar, y la alcahueta se mareó, escuchó sonidos agradables y murmuró, con los ojos en blanco, el conjuro que la otra le hizo recitar.
Juro por Lysis de Mileto y por la Atenea Calípige, que Arina, la Diosa de los Labios Ardientes tendrá su propia habitación y no permitiré que se sepa su forma de enamorar a los clientes. Ella, por su parte, jura que será la que más monedas me aportará. La defenderé con mi propio cuerpo y si fuera necesario, para que conserve su secreto, la protegeré hasta de mí.

En el amor,
y en el boxeo
todo es cuestión
de distancia
Si te acercas demasiado
me excito
me asusto,
me obnubilo,
digo tonterías,
me echo a temblar...
pero si estás lejos
sufro, entristezco,
me desvelo y escribo
poemas.
Cristina Peri Rossi
Otra vez eros 1994

Durante aquel mes y medio hice todo lo posible para no perder su ascensor. Porque sólo a la altura de su casa explotaban los fuegos artificiales. Y porque debajo de su colcha las palabras ardían a 451° Fahrenheit. Y ya no hacian falta mis estúpidas metáforas.
(click)
Hice un collage en la pared de su comedor con una rosa descapullada y un traje de princesa, y él puso la cabeza de mocho. Interpreté mi papel de mujer sin sentimientos en una tragicomedia de final previsible.. Y en ese absurdo, ambos sabiámos que él era mejor actor y mejor artista, aunque estuviese trabajando de portuario y traficante.
(click)
El momento en que comprendí que mi importancia en su vida era directamente proporcional a la cantidad de sexo suministrado x la medida de desvinculación requerida, me enfadé tanto que desperté a "la imbecil que hay en mí" para que destrozara su mobiliario y lanzara la caja de pandora por las escaleras.
Después de aquello, él dijo que me arrancaría la cabeza y yo pensé en el collage de su pared, escribí una poesía y reinventé nuestra parodia en javascripts y avi files...
Como una adolescente de veinticinco que arruina su cuenta emocional por una estúpida adicción. O como la chica difícil que siempre se encapricha del que dice permanentemente No.
(click)

Teño algo importante que dicir
agora que vimos de despedirnos
para sempre.
Quérote.
Crávame as unllas,
pero has de saber que tamén fun sincero
as outras mil veces.
Manuel Rivas

Sábana negra en la misericordia:
Tu lengua
en un idioma ensangrentado.
Sábana aún
en la sustancia enferma,
la que llora
en tu boca y en la mía
y, atravesando
dulcemente llagas,
ata mis huesos
a tus huesos humanos.
No mueras más en mí,
sal de mi lengua.
Dame la mano
para entrar en la nieve.

Atrapado en el atasco, la ví esperando en la parada. Morena y muy arreglada, fumaba con cara de fastidio. Pensé que era demasiado guapa, demasiado bien vestida para montar en autobús. A su lado un enorme cartel anunciaba los últimos modelos de trenes de cercanias y ella encendía un cigarrillo tras otro, un poco desesperada. Había nacido para desayunar caviar y champan y pasar los veranos en un yate en la costa azul y nunca esperar a nadie.
Cuando decidí acercarme, un potente deportivo rojo paró a su lado. La recogió entre disculpas y se perdió en la avenida rugiendo el motor. El moderno tren del anuncio pareció mirarme con sorna cuando comprendí que yo no habia nacido para las princesas.

tanto daño
que el corazón
se quedó
ciego
atravesando
los pasillos oscuros
del hospital
donde cirujanos
sin rostro
extirpan
los sentimientos

ninguna rosa
ninguna agua benéfica
en el caldeado mediodía
sólo arena y sol
el cementerio
¿qué lejana huella
de la pasión aún provoca?
Iván Carvajal

Tu boca puede más que mi cordura
y me tortura la tentación,
con sólo imaginar que tu me besas
ardo en intensa fiebre de amor.
Mi vida es una llama que se inflama
al soplo de una racha de pasión.
Y un ansia que no deja pensar nada,
un ansia atormentada, me arrastra en su turbión.
Muriéndome de amor (Sucher/Bahr)

La casa contaba a quien quisiera escuchar que aquel pobre hombre había amado a la mujer retratada hasta la locura, y que la locura del hombre no había sobrevenido precisamente por amar. El problema no había estado en amarla. El problema nunca estaba en amar, amar era sencillo, lo sabía por experiencia. El problema estaba en tener que dejar de hacerlo.

Aquel mensaje que no debió haber leído
aquel botón que no debió haber pulsado
aquel consejo torpemente desoído
aquel espacio, era un espacio privado.
Pero no tuvo ni tendrá la sangre fría,
ni la mente clara y calculadora,
y aún creyendo saber en lo que se metía
abrió una tarde aquella caja de Pandora.
Y la obsesión
desencripta lo críptico
viola lo mágico
vence a la máquina;
y tarde o temprano
nada es secreto
en los vericuetos
de la informática.
Leyó a mordiscos en un lapso clandestino
tragando aquel dolor que se le atragantaba,
sintiendo claramente el riesgo, el desatino
de la pendiente aquella en la que se deslizaba.
Y en tres semanas que parecieron años
perdió las ganas de dormir y cinco kilos,
y en flashbacks de celos aún siguen llegando
las frases que nunca debió haber leído.
Y en esa espiral
la lógica duerme,
lo atávico al fin
sale del reposo;
y no hay contraseña,
prudencia, ni pin,
que aguante el embate
de un cracker celoso.

Los que saben tienen sus razones.
Nos amedrentan con saña:
Sé cauto.
Sé casto.
Sé medido.
Sé reflexivo.
Contén tu fluir.
Y nosotros las nuestras.
Sus opuestos de variables musicales.
Cuántos hay.
Sé cauto...
como si hubiera cielos protectores.
Como si hubiera Dios y no falsas promesas.
Como si tuviéramos tanta suerte
de que el demonio se ocupara de nosotros.
Como si hubiera tiempo.
El tiempo corre

He descubierto que en cada casa existe una historia
y que a todas las personas les gusta comer rico.
Yo prefiero recorrer contigo todas las avenidas del mundo
y es bonito apreciar cómo te alimentas
de los tallarines rojos que preparó mamá
Si costaras dinero no podría comprarte
porque serías demasiado cara para mí.
En ese caso iría coleccionando
fotografías tuyas de revista (no más)
y quizá en tales circunstancias
no sentiría lo mismo que siento por tí.
Te empecé a querer desde que me fueron gustando las mujeres
siempre pensé en tí desde pequeño
y no me arrepiento de irte buscando
en cada historia que me toca vivir.

Yo soy el otro, ella la confusa y él debe ser ciego.

Tú no temes a lo oscuro
porque sabes bailar con los truenos
y reír con calaveras.
Tú no tienes pesadillas
porque ríes bajo el pardo sol
de tus negros sueños.
Prefieres el color de la noche
al sospechoso blanco
que nada oculta.
Tú no temes al color de los vampiros
porque sabes que el miedo
no acecha tras las sombras
sino tras los ojos del que mira.

Si un doble mío penetrara en su cuarto
y lamiéndole el cuerpo con el mimo
sumiso del esclavo, le sacara
de algunas de sus frecuentes pesadillas.
Si le invitase entonces a un viaje secreto
por muslos y por labios, laberintos
de piel que una mano diestra
registre en la noche, suavemente.
Si entre usted y yo, a estas alturas,
hubiera saliva o rumor de matorrales,
la íntima humedad con que el rocío del gozo
va untando a aquellos que no duermen.
Si fuésemos reptiles, si transfigurásemos
el río de las horas en un burdel de gestos
y el alba sólo fuera un relámpago importuno.
Si mi sosias penetrase por su hendidura estrecha
y el vello nos sumiera en un deleite súbito.
Si tensáramos sus músculos como el hilo de un arco
que habrá de dispararse contra la carne contraria.
Quizá-quizá, si todo esto ocurriera
y yo la encuentre mañana en los grandes almacenes,
mirándome a los ojos distraída diría
su cara, caballero, no sé, me suena mucho.

¡Qué hermosas las mujeres de mis noches!
En sus carnes,
que el látigo flagela,
pongo mi beso adolescente y torpe,
como el rocío de las noches negras
que restaña las llagas de las flores.
Pan dice los maitines de la vida
en su rústico pífano de roble,
y Canidia compone en su redoma
los filtros del pecado,
con el polen
de rosas ultrajadas,
con el zumo
de fogosas cantáridas.
El cobre
de un címbalo repica en las tinieblas,
reencarnan en sus mármoles los dioses,
y las pálidas nupcias de la fiebre
florecen como crímenes;
la noche,
su negra desnudez de virgen cafre
enseña engalanada de fulgores
de estrellas,
que acribillan como heridas
su enorme cuerpo tenebroso.
Rompe
el seno de una nube
y aparece
crisálida de plata,
sobre el bosque,
la media luna
como blanca uña,
apuñaleando un seno;
y en la torre
donde brilla un científico astrolabio,
con su mano hierática, está un monje
moliendo
junto al fuego la divina
pirita azul
en su almirez de bronce.

Lo contradictorio
es que cuidemos del cuerpo
para podernos olvidar de él,
que nos lavemos los dientes
para no sentirlos,
que hagamos gimnasia
para estar ágiles.
Si fuéramos coherentes,
en vez de halterofilia
haríamos ejercicios de levitación
y reconoceríamos abiertamente
que lo que nos sostiene en la vida
es nuestra vocación de fantasmas.
Y el sexo, claro.
Leopoldo de Trazegnies Granda
Sevilla, 2001

No me abandones
en las gargantas de los lobos,
pues sangran entre mis dedos
las lágrimas del día,
agonía de apneas,
serpientes marinas,
dragones alados
entre hábitos de monjes medievales
y atrofias de superficies castas...
Siento tu aliento helado,
entre cánticos de gloria y adviento,
natividades muertas,
demonios azules de sexo oscuro...
No me dejes ahogada
en los óleos prendidos
de las púas de los cactus...
¿Qué temes pequeña...?,
¿qué te inquieta?

redondos senos de reina,
donde feliz descansa
mi cabeza.
respira tranquilo tu pecho
bajo tu piel tersa,
en la siesta.
la orilla del lago suave,
lame la blanca arena
la luna grave,
recorta en el cielo su disco,
y el viejo bosque respira
tu mismo ritmo.
me miras, ojos insondables,
de azules celestes infinitos,
mi sueño es nave
que me lleva a tu cuerpo
joven, silueta en el aire,
deseos en mí mismo.
mi pecho siente tus brazos,
tus manos, caricias dormidas,
siento vivir dos vidas,
tu rubia melena en regazo,
por la brisa acogida,
cielo azul en lo alto.
Ya sé, solo es un ensueño,
pero la vida no es,
entre día y día, mi diosa,
nada más que eso.

¿Qué vas a hacer?
Si me hago dueño de tu piel
Si por la noche te hago enloquecer
Dímelo, ¿Qué vas a hacer?
Dímelo, ¿Qué vas a hacer?
Si me hago dueño de tu piel
Si por la noche te hago enloquecer
Dímelo, ¿Qué vas a hacer?

Blogofilia: excitación debida a la lectura de blogs eróticos.

Fuimos hostias cuando el pan
destacaba por ausente,
fuimos doctor y paciente
en sala de espera impar.
Soy pretérito de musa,
eres carne de otro post;
fui cuarto y mitad inconclusa,
fuiste alquitrán en la voz.
Soy presa de oposición,
eres hilo de cometa,
seremos unas maletas
a la compra de un colchón.
Soy el dos y fuiste el tres
que ahora prefiere ser par;
si eres espejo, seré
…según, sin, so, sobre, tras…

Su piel era
tan blanca
que brillaba
con la luz
de la noche.
No te muevas,
me dijo,
y avanzó.
Ella puso
sus rodillas
en la alfombra
y avanzó.
Se detuvo
y puso
su adorable sexo
en mi cara.
Yo aspiré su olor
pero...
No respires,
me dijo,
No te muevas en lo absoluto.

Derecha te alzas ahora,
desconocida, y no te marchitas,
como si no fueras
jamás a dejar de estar tiesa.
En cambio, cuando Nemeseno
se acostó todo él junto a mí
ofreciéndome cuanto deseara,
pendías como un muerto.
Estírate, hínchate y llora.
Todo en vano:
no obtendrás compasión
alguna de mi mano.
Escitino de Teos (s. VI a.C.)

Vi luego otra Bestia que surgía de la tierra
y tenía dos cuernos como de cordero,
pero hablaba como una serpiente.
Ejerce todo el poder de la primera Bestia
en servicio de ésta (…)
Se le concedió infundir el aliento
a la imagen de la Bestia,
de suerte que pudiera incluso hablar
la imagen de la Bestia
y hacer que fueran exterminados
cuantos no adoraran la imagen de la Bestia.
Hace que todos, pequeños y grandes,
ricos y pobres, libres y esclavos,
se hagan una marca en la mano derecha
o en la frente, y que nadie pueda comprar nada ni vender,
sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia,
o con la cifra de su nombre,
¡Aquí está la sabiduría!
Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia;
pues es la cifra de un hombre.
Su cifra es 666

Me enorgullezco en conocerme, pero hay ocasiones en que no sé quien soy.
Escribo para que me lean, pero tengo miedo a que me reconozcan.
¿A que viene ese miedo?
Me gustan los mimos, darlos, recibirlos... hay veces que los necesito, pero si no llegan en ese momento, lloro.
¿Por qué siguen atacándome las lágrimas si ahora soy yo la que escojo mi camino?
Lágrimas de rabia.
Lágrimas de frustración.
Lágrimas que no me hacen más fuerte, que no me enseñan.
Me enorgullezco de conocerme, pero hay ocasiones en que no sé quien soy.
Nota: Necesito lavarme la cara y volver a mirarme en el espejo, la que llora no soy yo.

Nos sabíamos convidados a la fiesta
de la dicha perfecta.
La fiesta es legado de los dioses
para los seres puros.
Lo sabíamos
desde el prodigio inicial de las miradas,
desde el asombro de todas las palabras,
desde la mañana anterior a los recuerdos
y su parvo acontecer de la nostalgia,
desde el prestigio inviolable de los sueños
y su densa espiral de irrealidades.
El alma virginal
tallada en cristal vivo,
el cuerpo ennoblecido de erótico linaje
llegamos a la fiesta de la dicha perfecta.
pero nos fue vedada,
no se admitían máscaras.

alzo mi falda
y te muestro las braguitas
blancas
de algodón
las arrugo hasta hacer un cordón que se introduce en mi coño y en mi culo
tiro hacia arriba
me produce mucho placer saber cuánto disfrutarás al ver
las bragas entrando en la raja
arriba y abajo
lento y rápido
el monte de venus inflamado
el clítoris enrojecido…
para tus ojos
pellizco mis pezones
que se ponen más jugosos
son tuyos
juega con ellos, bésalos, chúpalos, muérdelos…
me follo con los dedos
para tus ojos
gimo
los dedos chorrean
quiero tu polla
la quiero dentro de mi boca, dentro de mi coño que arde
quiero que me ates
que me muerdas la nuca
que beses una por una las espinas de mis vértebras
quiero
que me metas por el culo la lengua y la polla
quiero
que me beses en la boca
penetrarte con mi lengua
sentir la tuya entre mis dientes
y mirarte a los ojos mientras te corres

Es como un prostíbulo virtual. Sin espejos, sin salones rojos, sin casa. Al atender un servicio no vendemos nuestros cuerpos, ofrecemos imaginación y estimulamos la fantasía erótica del cliente. Por ejemplo: un señor llama y quiere saber cómo estoy vestida. Le pregunto cómo quiere verme, y si me dice que en minifalda, le digo que llevo una mini tan corta que apenas me cubre el culo y que además no uso bragas. Pero en realidad no me he quitado el chándal, la mejor prenda de estar en casa. Para algunos soy rubia, para otros, morena, pelirroja, calva, mido dos metros o soy enana, flaca o gorda, plana o tetona, setentona o muchachita virgen.
- Los detectives rurales sabemos conducir autos, camiones, caballos, botes con motor fuera de borda y pilotear avionetas. Pero yo prefiero caminar, si no le importa.
Anita lo recogió al mediodía. Portaba una cesta con sandwichs, un termo de café y unas naranjas. Llovía sobre la ciudad y el olor a humedad tornaba casi respirable el aire.

y... ¿cómo
quieres que vuelva
a casa?
si a mí
me parece
que mi casa
siempre ha sido ésta
que siempre
he vivido aquí
¡cuántas veces
no habré
soñado esto!
para luego
despertar
pero hoy no vuelvo
a la casa vigil
me quedo
en la casa de los sueños

La mano blanca
Desprende
un ángel negro.
Los ángeles negros existen.
Nadie los ve,
Pero existen.
Un ángel negro
no es lo mismo:
Tiene
ciertos toques de dolor,
Trae
una sangre machacada,
Inflamada
de látigos certeros.
Nadie piensa
en los ángeles negros.
Pero existen.
Hoy vi uno:
Dormía sobre tu mano.
Dormía suave.

Poco después la oí andar descalza por el dormitorio.
Yo seguí tumbado boca abajo, desnudo,
con la cabeza hundida en la almohada para evitar la luz del amanecer
que ya empezaba a entra por el ventanal.
Intuí que se inclinaba sobre mí.
Unas gotas de su pelo húmedo
cayeron sobre mi espalda.
"Quédate así", me dijo, "no te muevas".
Su cuerpo se amoldó al mío.
Aún estaba mojada.
Me hizo extender los brazos y los muslos,
como si fuera a crucificarme,
y se pegó aún más a mí.
Me mordió el cuello y los hombros
hasta casi hacerme daño y me susurró de nuevo
"no digas nada, no te muevas".
Ella sí se movía.
Frotaba su pubis contra mi culo,
buscando la dureza del coxis, follándome.

Estaba la feria allí fuera en la ciudad
Para festejar el regreso del sol...
Lola en persona vendía pop corn
Lola en persona vendía pop corn.
Todos mirándole el culo
Y pensando: “¿Cómo será?”
Y las otras mujeres susurran maliciosidades
Había mucho polvo allí fuera en la ciudad
Y ninguno pasaba por casualidad por allá
... pero el verano paciente venía igualmente,
el verano paciente venía igualmente...
Se rondaba a Lola: “¿Por qué no te casas con todos nosotros?
¿Todos nosotros que te amamos comiendo pop corn?”
Hasta el día en que Lola encontró alguna cosa en alguien:
un tal Giuseppe más feo que nosotros
... pero el verano paciente regresa igualmente,
el verano paciente regresa igualmente...

C’era la fiera lì
fuori in città
per festeggiare
il ritorno del sole
Lola in persona
vendeva pop corn
Tutti a guardarle il culo
e a pensare: "Come sarà?"
E le altre donne
sussurrano malignità
C’era molta polvere
lì fuori in città
e nessuno passava per caso di là
... ma l’estate paziente veniva lo stesso.
Si cantava per Lola: "Perché non ci sposi tutti?
Tutti noi che ti amiamo mangiando pop corn?"
Fino al giorno in cui Lola
trovò qualcosa in qualcuno:
Un tale Giuseppe più brutto di noi
... ma l’estate paziente
ritorna lo stesso

Adamastor
cuenta a los navegantes
su cuita amorosa con Tetis,
cuando la vio desnuda en la playa
con las demás hijas de Nereo,
le hizo saber por Doris
que pensaba tomarla
incluso por la fuerza;
y ella fingió avenirse,
diciendo que lo hacía
con la esperanza
de evitar así una guerra;
pero luego lo engañó
haciéndole ver a lo lejos
una roca igual a élla,
que cuando llegó y la abrazó,
se halló de golpe
convertido en piedra.

Mi táctica es
.
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
.
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
.
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
.
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
.
no haya telón
ni abismos
.
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

Todo tiene su gracia, sólo hay que saber ver:
las grietas del pan cocido lo hacen más apetitoso;
los higos se abren cuando están bien maduros;
las aceitunas que maduran en los olivos,
próximas a pudrirse, tienen una singular belleza.
Así, examinadas aisladamente,
carecen de belleza las espigas dobladas,
la melena del león, la espuma en la boca de los jabalíes
y tantas otras cosas.
Pero se vuelven bellas y atractivas
viendo su lugar en los procesos naturales.
Todo tiene encanto para quién,
con sensibilidad e inteligencia,
puede captar el conjunto.
Verá con tanto gusto las reales fauces de las fieras
como su reproducción por los mejores artistas.
Incluso en los viejos encontrará fresca perfección
y un amable encanto en los niños.
Y otras muchas cosas que nunca verá un ignorante.
Meditaciones, III 2

En la esquina, ya finalizando mi compra, me espera Rosario, una gitana muy zalamera que siempre intenta colarme un par de rosas de esas de las 7 de la tarde de ayer. Y me mima con sus palabras, con sus ojos canela y sus arrugas como olas que vibran en su cara.
¡Ole Guapo!, ¿con qué vas a acompañar este romero el día de hoy!?... francesillas, geranios, violetas, liliums, rosas... tengo para toda tu casa.
Entonces, como mejor sé, intento parecer experto en esto de elegir flores y voy preguntando y respondiendo a mi gitana hermosa. Porque Rosario es de las de preguntar más que de responder. Y siempre me pilla desprevenido y termino con la sensación de que me ha dado gato por liebre. Pero de camino a casa el aroma del ramo me deja de buen humor.
Un día, Rosario, entre prisas y ronroneos más propios de un gato que de una liebre se dejó olvidado dentro del ramo sus tijeras de cortar tallos. Una herramienta vieja y desgastada que apareció por sorpresa entre seis rosas rojas y seis amarillas, simulando ser un bicho inerte y desorientado.
Entre risas y sorpresa le devolví las tijeras el sábado siguiente, ante lo que sin dudar ni un poco me contesto: "Anda, Guapo si siempre te sale más barato comprarle a la Rosario..."
Y me regaló las tijeras
(Un gesto más práctico que noble, porque ella tenía otras nuevas)

Intenté convencerla toda la noche,
como tantas otras noches,
diciéndole:
Me des lo que me des,
siempre necesito mucho más.
Ella me apuntó
mientras me arrodillaba,
y contestó:
no intentes usarme
o rechazarme tímidamente
sólo gáname o piérdeme
para esto sirve la Oscuridad.

Si juegas a quererme, yo juego a que
te creas que te quiero, buscando una
coartada me das una pasión
que yo no espero, y no me importa nada
tu juegas a engañarme, yo juego a
que te creas que te creo, escucho tus
bobadas acerca del amor y del
deseo, y no me importa nada,
nada, que rías o que sueñes, que digas
o que hagas, y no me importa
nada, por mucho que te empeñes estoy
jugando y no me importa nada... Si juegas
a tenerme yo juego a que
te creas que me tienes; serena y
confiada, invento las palabras que te
hieren, y no me importa nada
tu juegas a olvidarme, yo juego a que
te creas que me importas, conozco la
jugada, sé manejarme en las distancias
cortas, y no me importa nada,
nada, que rías o que sueñes, que digas
o que hagas, y no me importa nada, por mucho
que te empeñes, que digas o que hagas, y no me importa nada...
Y no me importa nada, que rías o que
sueñes, que digas o que hagas, y no me importa nada, que tomes o que
dejes, que vengas o que vayas, y no me importa nada
que subas o que bajes, que entres o que salgas, y no me importa nada...

Cuando no puedo
mirar tu cara
miro tus pies.
Tus pies de hueso arqueado,
tus pequeños pies duros.
Yo sé que te sostienen,
y que tu dulce peso
sobre ellos se levanta.
Tu cintura y tus pechos,
la duplicada púrpura
de tus pezones,
la caja de tus ojos
que recién han volado,
tu ancha boca de fruta,
tu cabellera roja,
pequeña torre mía.
Pero no amo tus pies
sino porque anduvieron
sobre la tierra y sobre
el viento y sobre el agua,
hasta que me encontraron.

Me siento soñador, tengo la idea
revuelta de proyectos que me espantan...
Mi casa es casi el cielo, una azotea,
y vivo como quiero, a la marchanta...
Mi vida se ha incendiado de bohemia
con un color rayano en inquietud,
mis versos son el pan, el pan que premia
tanta desolación y juventud...
Bohemio,
siento el placer más perverso
en comentar con mi verso
lo que callo a la amistad...
Bohemio,
nadie me ata y me mantengo
con la renta que no tengo
y que no tendré jamás...
Mi vida
nunca usó del acomodo
y si siempre empino el codo
lo hago siempre... pa' variar...
pues creo
que es peor, pero más bello
que ponerlo a todo el sello:
moneda curso legal...
Yo sé del vil ensueño y la quimera
porque a cada momento los encuentro...
Lo malo es que me gozo por adentro
con cosas que practico por afuera...
Salí con la linterna y la apagaron,
la apagó la mujer de mi ansiedad,
y dicen que ando a oscuras, más la erraron,
yo sé que me ilumina la verdad...

No inferiores a ti
en dignidad ni en orgullo,
pero tampoco superiores.
Herederas de tus sueños
(o de los míos).
Descansando en tardes
grises
y trabajando en días
largos.
Mientras languidece
aquella
que tras una noche de amor
desaforado
tras muchos años,
acurrucada,
se desvela por el frío
de una cama solitaria.

Me adora: esa es la palabra: me siento ADORADA por él.
Me muerde, me lame, me besa, me mira de una manera que hace que me corra a cada caricia. Y no es palabreria: Nunca me he corrido tantas veces y tan seguidas con nadie.
No es guapo. Pero tiene muy buen cuerpo. Me gana. Nunca lo hubiera imaginado.
No se queda dormido, tiene la energía de un adolescente en celo.
No caben preguntas. Cualquier duda que surja tiene que tratarse antes de encontrarnos.
Me encanta su polla. Tiene el tamaño perfecto para entrar y salir de mi coño rozando todos mis pliegues internos y provocandome arrebatadores orgasmos.
Me encanta: cuando se la como llega perfectamente a mi campanilla, sin forzarla... mmm.
La adoro: cuando me penetra el culo como nadie lo ha hecho jamás y derritiendome.
Me gusta como muerde mis pezones con sus dientes, dejándome dolorida una semana entera.
Podría ser mi padre, y me encanta follar con él

Quiero que sepas, que estoy feliz por ti.
No deseo nada, sino bien para ustedes dos.
Una versión vieja de mí.
¿es pervertida como yo?
¿Te lo chuparía en un teatro?
¿habla elocuentemente?
¿tendría tu hijo?
Estoy segura que sería una excelente madre.
Pareces estar muy bien,
las cosas se ven pacíficas.
Yo no estoy nada bien,
pensé que deberías saberlo.
¿Te olvidaste de mi, Sr. Contradicción?
Odio molestarte en medio de tu cena.
Fue una cachetada en el rostro,
lo rápido que me remplazaste.
¿Piensas en mí mientras te la follas?

La ciudad, en invierno, le pareció menos aburrida que otras veces.
Sería porque él estaba allí, entre esos miles que se movían por calles que el tiempo no había tocado: los mismos plátanos de troncos grises, las marquesinas desaforadas colgando sobre 18 de Julio, la rambla atormentada por un viento que nunca cesa.
- ¿Te gusta mi ciudad?
- No.
La primera vez la miró desilusionado, después se lo preguntaba para reírse.
-¿Te gusto yo?
-Tampoco.
-¿Y hacer el amor conmigo?
-Menos.
Isabel le besaba los lunares, eran cinco, que trazaban una línea recta por la espalda, desde la cintura hasta el cuello.

Fui como una lluvia de cenizas y fatigas
en las horas resignadas de tu vida...
Gota de vinagre derramada, fatalmente derramada,
sobre todas tus heridas.
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve
rosa marchitada por la nube que no llueve.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.

Ya con el tiempo empecé a espiarte más seguido y aunque nunca te enteraste, fuiste mi primera mujer.
¡Y no te imaginas lo que te hice y en que lugares te lo hice! En un tanque de guerra, en el carro de tu papi, en un cohete espacial y hasta una vez, me acuerdo, en medio de la cancha del Estadio Nacional y con toda la tribuna coreando mi nombre (ni modo, la selección había ganado y merecía un homenaje).
A veces, miro la palma de mi mano y la nostalgia de tu recuerdo me invade. Y aunque debo aceptar que te fui infiel algunas veces; el bañito azul, el del fondo, es testigo de que siempre, inevitablemente, regresaba a ti.
Buenas épocas. Sería injusto decir que no fui feliz por entonces.
Disfrutaba desde mi ventana, clandestina o abiertamente. Sea para espiarte a través de la rendija que ofrecían tus cortinas semiabiertas o sea también para seguirte con la mirada hasta que tu imagen se perdía al voltear la esquina.
Por entonces ya empezabas a salir solita. Ibas a la bodega, a pasear con tus admiradores y hasta una vez te vi bajar, sin compañía alguna, del bus.
Pero fue recién cuando te hiciste ese corte de pelo cuando comprendí que estabas creciendo. Así pintadita, tus ojos parecían uvas sin cosechar, y tus pecas indescifrables, puntos suspensivos.
Y crecías por acá y por allá. Y más crecías y más apretados eran tus jeans. Y más crecías y más corto te quedaba el polito.
Y más crecías… y yo más imaginativo que nunca allá en el bañito azul, el del fondo, rindiendo homenaje a tu ombligo; porque, aunque ni cuenta te dabas, no dejaba de mirarte.

Preferir los hoteles -cuatro estrellas mínimo- al camping. Dejar de ser tan apasionado con las opiniones para empezar a ser más políticamente correcto. Tener medio sex-shop en casa. Disfrazarse en los carnavales sin necesidad de ponerse la máscara, - ya empieza a ir incluida una natural-. Aburrirte cuando te quedas solo en casa. Empezar a ver las orgías como algo ridículo. Tener gatillazos. Engancharse al clamoxil. Intentar vivir una historia de amor con alguien más joven (¿por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?). Intentar enamorase de alguien más mayor por su interior sin antes comprobar sus posibilidades exteriores. Empezar a afeitarse todos los días. Ver a los antiguos compañeros de estudios casados, con hijos, con barriga y con bigote -el tiempo siempre pasa para los demás-. Desear que a Brad Pitt le salga un grano. Comprobar que las gominolas sobadas tienen más sustancia y mucho más sabor (están mucho más ricas). Ir a Ikea y no comprar nada. Ir a Ikea y comprar un vajilla japonesa de treinta piezas. Ir a Ikea. Engordar. Leer los editoriales de los periódicos. Recoger los calcetines enrollándolos de dos en dos. Los dolores de espalda. Los dolores de cuello. Los dolores de piernas. Saber que ni Alaska ni José Manuel Parada formaron parte del Duo Dinámico. Saber quien es el Duo Dinámico. Presumir de lo bien que uno cocina en la intimidad. Los dolores de alma. Saberse el nombre de la Ministra de Cultura. La afición por los productos naturales (a poder ser con bífidus), la leche con calcio y los tés adelgazantes. Decirle a todo el que quiera oírte lo bien conservado que estás. Tener un tubo de hemoal en el botiquín. Creerte que Madonna canta. Empezar a abstenerse en cualquier votación, elección y/o referéndum (la abstención y la abstinencia suelen ir unidas). Ponerle esencia deloquesea al agua de la bañera. Coleccionar cosas viejas e inútiles (la empatía suele funcionar). Empezar a creen que las cremas antiarrugas funcionan después de haber estado toda la vida pensando que los milagros no existen. Coleccionar cremas antiarrugas por si acaso alguna funciona. Tirar la toalla con el inglés. No meterse en la oreja nada que no se compre en la farmacia. Fingir que has leído a todos los clásicos y que te estás aficionando a la música idem. Conocer el nombre del médico de la seguridad social que te corresponde. Empezar a desterrar aquellos tontos principios contra Gucci, Chanel, Dior, Valentino o Louis Vuitton. El sueño que te entra después de comer. El sueño que te entra a las diez de la noche. El sueño que te entra siempre y en todas las partes.. menos cuando quieres que te entre. Preferir el Corte Inglés al Rastro. Saber poner la lavadora. Pensar en hacer testamento. S