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Jamás lo vas a saber

OBLIGANDO EL OLVIDO.

OBLIGANDO EL OLVIDO.

Aceptar seguir erguida.




Romper cadenas
-morirme de amor-
simular no sentir nada.
Evitar caer.




Defenestrar tus besos.
Pisotear noches y lunas.




Reventar de rabia,
concentrar palabras,
deshilachar recuerdos
mientras mis ojos se rompen de dolor:
ocultar el llanto.




Olvidarte/olvidar
¡tener que hacerlo!




Obligarme,
exigirme no soñar.




Nunca más estar contigo.




Contarte mi muerte
a partir de mañana.

Ana Buquet - Junio 13, 2003

Piel

Piel

Y me gustaba
perderme
minuciosamente
en sus veredas.




También era
una forma
de estar vestida
con ropa de su piel:




desnudez que no es pero parece.

Ropaje

Ropaje

Es el mar mi ropaje: así desnuda
como una enorme ola a ti yo llego.
Mi ocasión la tormenta y los relámpagos,
y es la montura de mi amor el viento.




No retorno: yo voy pues son mis pasos
como a la hierba la pasión del fuego.
Soy la bestia de larga cabellera
que lame la otra lengua que es el beso.




En la forma de piedra me hallo a gusto
porque es así tan duro mi silencio
que no lo vencerá el dolor del mundo,
ni del odio la gota de veneno.




Es el mar mi ropaje: así desnuda
como una enorme ola a ti yo llego.
Brotaron en mis manos de agua sucia
las flores venenosas de estos versos.

Delfina Acosta

Católica

Católica


Rubia,
altiva,
de ojos claros,
risueña,
temperamental.




Reina
(católica)
de mis noches.




Flor de pecado.




Sin remordimientos.

Algo contigo - Bolero

Algo contigo - Bolero

¿Hace falta que te diga
que me muero por tener algo contigo?
¿Es que no te has dado cuenta
de lo mucho que me cuesta ser tu amigo?




Ya no puedo acercarme a tu boca
sin deseártela de una manera loca.
Necesito controlar tu vida
saber quién te besa,
quién te abriga.




Ya me quedan muy pocos caminos
y aunque pueda parecerte un desatino
no quisiera yo morirme sin tener algo contigo

El amor levanta

El amor levanta

¡Otra vez el convite enamorado
de un seno de mujer, nido de perlas
bajo blando sutil aprisionado
que las enseña más que a recogerlas!




¡De nuevo el pecho que el amor levanta
de suave afán y de promesas lleno,
de nuevo resbalando en la garganta
ondas de nácar sobre el níveo seno!



J. Martí

Te invito a cenar...

Te invito a cenar...

El quería impresionarla...
Ella quería provocarlo...




El sabía de su ternura, aquel restaurante le gustaría...Pidió un sitio apartado, con velas, dulce música y una bonita vista de la ciudad. Ella lo siguió a lo largo de toda la sala, mientras sus ojos buscaban el baño...




El buscaba sus manos encima de la mesa entre plato y plato, y susurrarle lo bonita que estaba... Ella buscaba su entrepierna y le encantaba ponerlo en un aprieto...Se levantó y fué al baño




Mientras tanto, él le dejo una flor en su sitio, quería colmarle de detalles, esa noche ella era su diosa.




Al volver y ver la rosa la cogió, se dirigió hacia él, rozó su mejilla y buscó su boca, su lengua jugó a perdese dentro hasta provocar un pequeño repullo en el, que coincidió con el momento en el que ella deslizó su mano en busca de su polla atrapada en el pantalón...




-Nena, por favor!!!
-Vaaaale, ya me siento, me portaré bien.




El continuó buscando sus manos para acariciarlas, ella continuó buscando sus muslos para excitarlo... La batalla estaba a punto de estallar y ella estaba dispuesta a llegar hasta el final.




-Nos vamos cielo??, dijo él.
-Sin tomar café??. No, no, no.




Ella tomo su bolso para buscar un cigarrillo, mientras él le miraba ella sacó un trozo ¿¿de pañuelo?? de color azul del bolso. El adivinó que no era un pañuelo. La había visto vestirse aquella tarde. El fue el que le sugirió estrenar el nuevo conjunto azul. Su interior se revolvió en segundos. Estaba ante él con las braguitas metidas en el bolso.




-Que diablilla que eres. ¿Cuando ha sido? Al ir al baño, no??




El no podía mas, deseaba poseerla , necesitaba penetrarla... Ella no estaba dispuesta a ponerselo fácil.



-Hoy seré tu regalito, pero me apetece ir a bailar.




La noche fue larga, ella estaba en su salsa, bailando, bebiendo y jugando a acercarse y alejarse de él. Besos, roces, susurros, mordiscos robados en el cuello... El camino de vuelta a casa fue agónico...




Y no pudiendo mas, alli mismo, en el portal, la poseyó, en las escaleras le levanto la falda, bajó su cremallera y sin pedir permiso y sin mediar palabra la rompió en dos...
-¿Es esto lo que has buscado toda la noche verdad?

Aquí y ahora

Muérdeme los labios

Muérdeme los labios

Nos fuimos desnudando uno al otro, lentamente. Todavía se reflejaba en nuestra respiración ese placer que deja una buena obra de teatro. La que hacia dos horas habías visto. La luz era muy tenue que no dejaba enfocar bien a lo lejos pero a nuestro lado, muy cerca, una pareja también se entretenía en caricias.




Ella estaba desnuda excepto por un tanga negro y unas botas altas de tacón. Ambas parejas nos mirábamos. Me gustaba como miraba con la boca en el miembro de su chico. Y luego lo soltaba. Yo la miraba mientras G y yo nos encajábamos, mientras mi lengua recorría el suave contorno de coño de G.. Sus botas me tocaban, a veces la piel de ellos y la nuestra se tocaban. Pura excitación sexual.




G enseñaba sus pechos por encima de un corsé de esos que se atan atrás. El resto del cuerpo estaba desnudo. Su sexo húmedo latía y se contraía para darme placer. G tiene la capacidad de contraer muy poderosamente sus músculos vaginales y retener mi polla con fuerza, lo que produce un placer prolongado e intenso.




Nos separamos un momento para prolongar la excitación y en ese momento la chica de las botas se gira hacia mí y me muerde los labios. Su cuerpo cae sobre el mío. G se aparta. Mientras me muerde la lengua, los labios y el mentón, me susurra "muérdeme los labios".




Nuestras respectivas parejas nos miran. Follar despacio, follar sabiendo que es pecado, que G lo ve, que nos miran. Follar hasta que la chica de las botas y yo estallamos y seguimos enlazados. Cuando nos giramos con las bocas enrojecidas G me espera abajo y su pareja no está.




No sé su nombre, nunca sabré mas de ella, pero creo que los gusanos que devoren mi carne hallaran un cierto regusto de estos besos del pecado.


riverrun

RUEGO

RUEGO


Sexo dulce y perverso
solo te pido uno de tus besos,
solo probar un pequeño sorbo de amor,
solo sentir el calor de tu pecho.




Sexo amargo y juguetón
que enciendes la furia y el hambre
y prometes placer y pasión.




Tu que me das la sed y el ansia de ti
dame uno solo de tus besos
que yo tomaré más y más de ti.



JM Padial

Perversa

Perversa

pero menos




Amable,
a pesar
de ti misma




Dulce,
como un licor
seco

Nostalgia del presente (Borges)

Nostalgia del presente (Borges)


En aquel preciso momento el hombre se dijo:
qué no daría por la dicha
de estar a tu lado en Islandia
bajo el gran día inmóvil
y de compartir el ahora
como se comparte la música
o el sabor de una fruta.
En aquel momento
el hombre estaba junto a ella en Islandia.

Contrapunto Cromático

Contrapunto Cromático


"No me olvides" ...
¿conoces esas flores?.
Que no daría por ver una de nuevo;
aquí el paisaje es yermo, plano, fome,
interrumpido sólo por matorrales verdes,
como todo lo que me rodea.
Incansables tardes mirando el horizonte
y confundiendo nubes oscuras
con el humo de un barco
insensibilizaron mi retina a los colores fríos.
El pasto es sólo un gris mediano,
el mar, gris oscuro,
el cielo, gris claro.




"Ya te olvidé" ...
supongo que dirás cuando regrese ...
con rabia mato animales para alimentarme,
bebo su sangre roja con deleite,
el fuego no es más amarillo que la bilis de una oveja.
Incansables tardes mirando al sol languidecer,
hundirse bola de fuego rojo sobre el mar
y confundiéndo reflejos plateados sobre el agua con navíos inexistentes,
insensibilizaron mi retina a los colores cálidos.
El fuego es sólo un gris mediano,
la sangre, gris oscuro,
el cielo, gris claro.



Carlos Castillo

Los párpados se hincharon de repente y las lágrimas empezaron a rodar.

Los párpados se hincharon de repente y las lágrimas empezaron a rodar.

Ningún lugar es el mío
ningún lugar es el mío.
y entro violentamente a casa
lleno de sexo y razonamiento
hincando el agudo clavo de hierro
y hollando la misteriosa
penumbra
elevo una voz:
un beso, digo
aunque el lugar no es adecuado
(únicamente hay árboles nudosos y de hojas oscuras)
y albergo un deseo como una fuerza primaria
resumamos: (estoy tan obsesionado!
y quiero que alguien me bese.

Retrato

Retrato


Siempre estará la noche, mujer,
para mirarte cara a cara,
sola en tu espejo, libre de marido,
desnuda con la exacta y terrible realidad
del gran vértigo que te destruye.
Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,
y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós
de un solo tajo.




Te juré no escribirte. Por eso estoy llamándote
en el aire para no decirte nada,
como dicen en el vacío: nada, nada,
sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo
que nunca me oyes, eso que nunca me entiendes nunca
aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.




Gonzalo Rojas

Paloma

Paloma

Todo lo que me dijiste
y todo lo que no me dijiste
un lunes
como hoy
hace 15 años
lo tengo grabado,
escrito en mi piel.

Tu sexo es una jirafa
creciéndome en el cráneo
beso incrustado
sobre mis axilas
recién afeitadas.




Malabarista precioso
que por la salida ingresa
cuando la entrada no consigue.




Encaminas tu tallo hasta mi boca,
donde se indaga en el sabor
donde algo se tuerce.




Imagino un río iluminándome el rostro.



Óscar Orellana Sanhueza

Buenos días, tristeza

Buenos días, tristeza


Despertar a tu lado,
no tocarte
y estar
todo el tiempo
junto a ti
,




o tocarte,
discutir
y marchar.

Primer plano

Primer plano


Tan cerca
y
tan lejos




Tan familiar
y
tan distante




Tan tuyo,
pero
tan mío

Mírame de frente

Mírame de frente


No hay nada que negar,
no hay nada que ocultar,
no hay nada nuevo que saber.




Sólo es un nuevo amor




Míralo de frente,
mírame de frente.

EL HOMBRE EQUIVOCADO

EL HOMBRE EQUIVOCADO


Pellizcó los cacahuates y se los echó a la boca como si fueran píldoras.
Dijo, mientras mascaba:




- Es casada, ¿sabías?
­ Sí, no le hace.
- ¿Mejor que sea casada?
- Mejor.




Se arrepentía de haberle confiado lo que era o debía ser un secreto,
pero luego, gracias precisamente a él,
se facilitaron en el trabajo los encuentros entre ellos.




Extracto de una novela colectiva