Corpóreos
En las escrituras que surgieron
durante el exilio
los ángeles se convierten
en criaturas de carne y hueso,
más tangibles
y más inmediatos
que antes;
adquieren nombres propios
y personalidades singulares.
En las escrituras que surgieron
durante el exilio
los ángeles se convierten
en criaturas de carne y hueso,
más tangibles
y más inmediatos
que antes;
adquieren nombres propios
y personalidades singulares.
Vuelven
los fantasmas
cada vez
más corpóreos
Debe ser que
los recuerdos
también crecen
Los fantasmas
implacables
ni siquiera
los fines
de semana
descansan
siempre conmigo
en el presente
presintiendo un futuro
donde volveré a equivocarme
Todos los hombres tienen una mujer en el pensamiento;
los casados, además, tienen otra en casa.
Soñar con una mujer hermosa es el consuelo de muchos hombres casados con una mujer hermosa.
Dale color a tu(s) vida(s)
sin ser primavera
Vuelas hacia el frío.
Por tu bien. Por tu alegría
Te echaré de menos
Yo utilizaré un corsé color marfil que sólo me he puesto una vez y una falda por debajo de la rodilla, con forma, no recta, color marfil y verde agua, con un volante abajo.
es fácil
ponerme caliente
solo con oir el sonido de tu voz
incluso diciéndome
no puedo ir
claro que
cuando escucho
me gustaría verte
es fácil
ponerme caliente
solo con oir el sonido de tu voz
Nos hubiera sido
más fácil
destrozarla
¿Cuando encalló
la barca del amor?
Me da igual
que los años
pasen
en caravana
en fila
sin descanso...
Te sigo esperando
Derecha te alzas ahora, desconocida, y no te marchitas,
como si no fueras jamás a dejar de estar tiesa.
En cambio, cuando Nemeseno se acostó todo él junto a mí
ofreciéndome cuanto deseara, pendías como un muerto.
Estírate, hínchate y llora. Todo en vano:
no obtendrás compasión alguna de mi mano.
Escitino de Teos (s. VI a.C.)
Cortesía de El mundo desde mi ombligo
Ahora podés
venir a reclamarte
penetrar en tu noche
de alegre angustia
reconocer tu tibio
corazón sin excusas
los cuadros
las paredes
saberte aquí
he conservado intacto
tu paisaje
pero no sé hasta dónde
está intacto sin vos
podés querer el alba
cuando quieras
venir a reclamarte
como eras
aunque el pasado sea
despiadado
y hostil
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros
aunque seas otro rostro
de tu cielo hacia mí.
Vi tu cara blanca pestañeando glamorosa,
te veías tan hermosa en la pantalla de "TV".
No te recordaba tan airosa, profunda y orgullosa,
el amor no te ha dejado envejecer.
Eras un ratón entre mis manos en los tiempos
suburbanos en que pude y te besé.
Ahora veo tu estampa y no le huyo,
pero hay algo que me amarga, yo te tuve y te dejé.
Brillarás en las fiestas faranduleras,
empresarios poderosos lucharán tu corazón.
Torcerás en tu cabeza quilombera
la relación entre la guita y el amor.
Llenarán tus miembros con alhajas,
entrará por esos labios mucho alcohol.
Dormirás en la mañana la resaca
de cocaína que te regaló un buchón.
¿Quién forjó el acero de la plancha que besó
la misma seda que te envuelve cuando te vas a acostar?
¿Quién es el diariero de tu barrio? ¿Quién te rola los
cigarros? ¿Quién lustra el bronce que tocás?
Yo ya te he olvidado; yo no vivo en el pasado;
yo no creo en los rencores por las cosas del ayer.
Pero vivo solo como un paria
porque hay algo que me amarga, yo te tuve y te dejé.
(Acho Estol)
Ahora sé que no debí
quererte de esa manera,
sé que mi vida entera
por tu culpa la perdí.
Pero era joven y guapo
y prendido en tu belleza
dí galope a mi tristeza
e hice versos para ti.
Dejé mi linda casita
y a mi vieja, pobrecita,
un buen disgusto le dí.
Te llevé con mis amigos,
hicimos un lindo nidito
y empezamos a vivir.
Yo pensaba que por guapo
serías siempre para mí.
Yo pensaba que por guapo
serías siempre para mí.
Una,
ella,
sol en cada noche,
río nuevo medio loco,
carcajada incontrolada,
camisón de satén
y pelo atolondrado,
calcetines de colores
y vergüenza casi olvidada,
canciones a media mañana
y siempre flores al atardecer,
justo antes de llenar de fuego la cama.
Yo quiero besar cada una de sus sonrisas,
cada locura imposible que invente,
cada caricia que me regala con la paciencia
de quien se sabe enamorada
de un corazón con dos cabezas.
Otra....
la otra
y siempre ella,
escultura de acero
y piel suave,
tan frágil por dentro
y tan amable,
eterna dueña de mis sueños,
siempre cerca y siempre lejos,
allí donde iré a reposar mi cabeza
de tantos cuentos.
Quiero besarle en el alma,
bien dentro,
y curarle el cuerpo y la mente,
para que viera por mis ojos
todo lo que siento
sólo si me muestra
la sonrisa de la eterna juventud...
Cuando nos conocimos,
ambos sabíamos lo que no queríamos.
Yo te dije que no sabía enamorarme,
que no lo había hecho nunca
y que no me veía capaz de hacerlo.
Tú, por el contrario,
lo habías hecho tantas veces
que creías haber agotado esa capacidad.
Estábamos de acuerdo,
enamorarse no era necesario,
era algo que debíamos evitar,
lo único que podía traer era problemas.
Asia me llama.
Azul noche, azul cielo, azul mar.
Y huele a canela.
Quizás sólo exista en mis sueños.
Quizás no.