Invisible
Te busco
detrás de todas
las puertas
de mi alma
y tu estás delante
¡Qué desencuentro
cruel!
Lamento inútil
Te busco
detrás de todas
las puertas
de mi alma
y tu estás delante
¡Qué desencuentro
cruel!
Lamento inútil
Del poemario La vidriera irrespetuosa de Jesús Ortega
Cuerpos prestados del amor,
formas que pasan, labios
cuyos besos permenecen.
Ojos como luces
de una estrella muerta que nos llega.
Cuerpos prestados del amor que queda.
Cuerpos que pasan, como si el amor
cambiara de vestido.
Pero el amor es uno,
lo que ocurre es que cambia sus paisajes
y el paisaje se quiebra para que haya puentes.
Porque el amor es un puente
y es un salón de espejos enfrentados,
donde unos cuerpos bailan o juegan
o parten
y olvidan un zapato con el taco roto.
Agua que arrastra unas flores.
Pechos que resbalan sobre un pecho.
Cuerpos
afluentes del amor
que pasan.
Sigo esperando
es como follar por la virginidad.
es como follar por la virginidad.
sólo dos veces tuve esa fortuna
Yo soy el que está cuando quieres que esté
yo soy el que se impregna se impregna en tu piel
Estoy a tus pies a la hora que deseas
soy espejismo fiel de tus sueños de seda
No importa la situación nocturna es mi hora
No importa el balcón mucho menos la alcoba
Despertaré tus deseos convertirté tus pasiones
acércate un poco más descubriré tus rincones
Ven y te llevo a otro lugar y estarás conmigo junto al mar
El invisible soy yo
El invisible soy yo, soy yo
No sabes que el mejor arte es el de desnudarte
el de embriagarte olerte, besarte
Me llevo la mejor parte de tu estandarte
al acostarte tomarte, llevarte (a otra parte)
Te llevaré al mundo interior de las almas
donde podrás alcanzar tu la calma
Te dejo impresas mis huellas
para que con ellas alcances estrellas
Son tus ojos delatores satisfechas están tus flores
Y en las noches seguirás llamándome
a la hora que deseas
soy espejismo fiel de tus sueños de seda
¡Qué sola estabas por dentro!
Incapaz de adivinar mis deseos
viendo la carne tan cerrada y distante
Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Como te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!
Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.
¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)
Jaime Sabines
Lo he hecho en un autobús interurbano lleno de batasunos, en un despacho de la facultad, en la biblioteca del padre de ella. Lo he hecho en rellanos de escaleras, en casapuertas o zaguanes y muchas veces en la playa de noche. En las literas de un tren nocturno, en un compartimento repleto. En el asiento trasero del coche (en marcha) y masturbando a la conductora en el delantero, a 120 por hora en una autopista.
Me han pillado (más de) una vez en el salón familiar y otra vez la guardia civil que buscaba contrabando. Se hicieron los locos, ambas veces.
Yo pensaba que lo había hecho en lugares extraños. Pero una vez se lo pregunté a unas amigas y me sorprendieron: en parques, en parkings, en ascensores, en probadores de grandes almacenes y hasta en plazas de toros.
Me hubiera gustado hacerlo en una playa, bajo el sol. Nunca lo conseguí y me temo que ya no lo haré.
Ya lo decían los Siniestro Total: Me pica un huevo:
De pequeñito siempre he llevado
en mi interior Abanderado:
el día más señalado
al cumplir como soldado
al sentirme enamorado
he llevado Abanderado
pero siempre he sentido
un picor que me ha estremecido
Y es que me pica un huevo
no sé qué voy a hacer
no sé qué puedo hacer

En la corte del Congo Belga
con mi smoking y mi suegra
hay una gran recepción
un protocolo del copón
presidentes y embajadores
y la nobleza de los alrededores
a la reina voy a saludar
cuando entre las piernas me vuelve a picar...
Y es que me pica un huevo
no sé qué voy a hacer
no sé qué puedo hacer
Me he apuntado de astronauta
y a ver si así suena la flauta
hemos llegado a la luna
un poco antes de la una
al salir al exterior
vuelvo a sentir ese picor
cien millones de espectadores
y yo sin poder rascarme los cojones
Y es que me pica un huevo
no sé qué voy a hacer
no sé qué puedo hacer
PS: Fíjate bien en la estatua

Me gusta despertarla besándola en los labios; aparto un poco el vello y beso sus labios.
Con la punta de mi lengua abro el camino, obteniendo como respuesta un ligero estremecimiento.
Continuo lamiendo la cara interna de sus muslos, subo luego a su vientre, me entretengo en el ombligo, subo mis manos hasta sus pechos, y ella despertando las aprieta con las suyas a la vez que musita un agradable "Buenos días".
Sigo con mi tarea, introduzco mi lengua, chupo, muerdo, beso. Hasta que sus muslos empiezan a temblar, entonces agarra mi cabeza, aprieta sus piernas, exhala un suspiro que le sube del alma y un agrio y blando licor invade mi boca.
Me gusta guardar ese sabor hasta...
es fácil
Qué hermosa actividad,
qué lindo pensamiento,
qué bellos domingos por la mañana.
Después de tantos años
seguimos descubriendo
puntos, lugares, toques,
movimientos,
momentos
Adoro esto.
Si siempre fuera así...
Derecha te alzas ahora, desconocida, y no te marchitas,
Escitino de Teos (s. VI a.C.)
Cortesía de El mundo desde mi ombligo
Los adoro.
Pero es difícil disfrutarlos.
Con mi pareja, imposible.
Con las otras, no es lo más adecuado solicitarlo en la primera (y casi siempre única) cita.
Lástima.