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Jamás lo vas a saber

La chica morena y el anuncio del tren

La chica morena y el anuncio del tren


Atrapado en el atasco, la ví esperando en la parada. Morena y muy arreglada, fumaba con cara de fastidio. Pensé que era demasiado guapa, demasiado bien vestida para montar en autobús. A su lado un enorme cartel anunciaba los últimos modelos de trenes de cercanias y ella encendía un cigarrillo tras otro, un poco desesperada. Había nacido para desayunar caviar y champan y pasar los veranos en un yate en la costa azul y nunca esperar a nadie.

Cuando decidí acercarme, un potente deportivo rojo paró a su lado. La recogió entre disculpas y se perdió en la avenida rugiendo el motor. El moderno tren del anuncio pareció mirarme con sorna cuando comprendí que yo no habia nacido para las princesas.

Josefillo

Daños colaterales

Daños colaterales

tanto daño
que el corazón
se quedó
ciego
atravesando
los pasillos oscuros
del hospital
donde cirujanos
sin rostro
extirpan
los sentimientos

Martika

Bulerías de la pena

Bulerías de la pena

Qué pena
más grande,
amor:
que te recuerde
sin pena,
qué pena
que ya no hay cadena
que nos una a los dos...

¡Qué pena
que no fue nada
y todo lo pudo ser!

Manuel, el de Lole.

Oscuro

Oscuro

ninguna rosa
ninguna agua benéfica
en el caldeado mediodía

sólo arena y sol
el cementerio

¿qué lejana huella
de la pasión aún provoca?

Iván Carvajal

Los amantes de Sumpa

Nos complicamos la vida

Nos complicamos la vida

Tu boca puede más que mi cordura
y me tortura la tentación,
con sólo imaginar que tu me besas
ardo en intensa fiebre de amor.
Mi vida es una llama que se inflama
al soplo de una racha de pasión.
Y un ansia que no deja pensar nada,
un ansia atormentada, me arrastra en su turbión.

Muriéndome de amor (Sucher/Bahr)

Retratos

Retratos

La casa contaba a quien quisiera escuchar que aquel pobre hombre había amado a la mujer retratada hasta la locura, y que la locura del hombre no había sobrevenido precisamente por amar. El problema no había estado en amarla. El problema nunca estaba en amar, amar era sencillo, lo sabía por experiencia. El problema estaba en tener que dejar de hacerlo.

Los que vigilan el túnel

Los que vigilan el túnel

Bajábamos desde Tirso de Molina hacia la Puerta Cerrada, por Los Mayores, cuando se aferró a mi brazo. Disimulé el escalofrío de felicidad. Me preguntó:

—Bueno, ¿qué?, entonces ¿me vas a contar lo de la copia algún día? —me dijo alegre mientras me apretaba con la mano—.

Me paré y la hice que se parara.

—Yo no podría negarte nada —le respondí—.

La miré a los ojos y me lancé a besarla.

—Espera, espera —miró alrededor—. Vamos a mi casa. Está cerca.

En ese momento no me di cuenta, pero luego al recordar esa escena caí en la cuenta. Cuando miró a los lados, detrás, no muy lejos, apoyado en el quicio de un portal, nos miraba la mujer del pelo rojo que había estado a mi izquierda en la biblioteca.

El abatimiento de Eros

El abatimiento de Eros

Las estrellas descienden en apariencia
gracias al telescopio
fabricado por los jinetes
de los medios masivos de comunicación
que ofertan la epidermis del otro;
lo mismo para concebir un paradigma sexual
que jamás podrá ser concretado,
como para adentrarnos en la vida
de quienes debieran no importarnos
y no obstante nos conciernen
gracias a esa presunta aproximación
y conocimiento del espacio exterior.

Ana Cecilia Terrazas

La infidelidad de la era informatica (Jorge Drexler)

La infidelidad de la era informatica (Jorge Drexler)

Aquel mensaje que no debió haber leído
aquel botón que no debió haber pulsado
aquel consejo torpemente desoído
aquel espacio, era un espacio privado.

Pero no tuvo ni tendrá la sangre fría,
ni la mente clara y calculadora,
y aún creyendo saber en lo que se metía
abrió una tarde aquella caja de Pandora.

Y la obsesión
desencripta lo críptico
viola lo mágico
vence a la máquina;
y tarde o temprano
nada es secreto
en los vericuetos
de la informática.

Leyó a mordiscos en un lapso clandestino
tragando aquel dolor que se le atragantaba,
sintiendo claramente el riesgo, el desatino
de la pendiente aquella en la que se deslizaba.

Y en tres semanas que parecieron años
perdió las ganas de dormir y cinco kilos,
y en flashbacks de celos aún siguen llegando
las frases que nunca debió haber leído.

Y en esa espiral
la lógica duerme,
lo atávico al fin
sale del reposo;
y no hay contraseña,
prudencia, ni pin,
que aguante el embate
de un cracker celoso.

Como si hubiera Dios y no falsas promesas

Como si hubiera Dios y no falsas promesas

Los que saben tienen sus razones.
Nos amedrentan con saña:

Sé cauto.
Sé casto.
Sé medido.
Sé reflexivo.
Contén tu fluir.

Y nosotros las nuestras.
Sus opuestos de variables musicales.
Cuántos hay.

Sé cauto...
como si hubiera cielos protectores.
Como si hubiera Dios y no falsas promesas.
Como si tuviéramos tanta suerte
de que el demonio se ocupara de nosotros.
Como si hubiera tiempo.
El tiempo corre

Claudio Andrade

El dinero no podrá comprarte

El dinero no podrá comprarte

He descubierto que en cada casa existe una historia
y que a todas las personas les gusta comer rico.

Yo prefiero recorrer contigo todas las avenidas del mundo
y es bonito apreciar cómo te alimentas
de los tallarines rojos que preparó mamá

Si costaras dinero no podría comprarte
porque serías demasiado cara para .
En ese caso iría coleccionando
fotografías tuyas de revista (no más)
y quizá en tales circunstancias
no sentiría lo mismo que siento por tí.

Te empecé a querer desde que me fueron gustando las mujeres
siempre pensé en tí desde pequeño
y no me arrepiento de irte buscando
en cada historia que me toca vivir.

Hiroko

Hiroko

Inclinando la cara
como debe hacerlo
una mujer japonesa,
Hiroko lograba de todos modos
una detallada observación.

Atisbando desde el rabillo del ojo,
tomaba nota mental de sus gestos,
vacilaciones, movimientos.
Notaba los cambios en su voz
cuando llamaba al mozo
o se disculpaba para irse
un momento de la mesa
o cuando buscaba disimuladamente
encontrar su mirada.

Se daba cuenta de que él
la deseaba porque percibía la tensión
en sus pasos al caminar juntos.

A fines de mayo,
cinco meses después de haberse conocido,
Robbins la llevó al Alemand
y eligió los asientos más apartados.

No me mires así (Maná)

No me mires así (Maná)

Ya no me mires mas así, eres la novia de mi amigo
Tus ojos buscan verme a mí, no me sonrías por favor
En los momentos de estar solos, tus labios tienen sed de mí
mas tus caricias son de él

Y sin embargo, yo te adoro

Ya no me mires mas así, ya no me mires por favor
eres la novia de mi amigo, ya no me mires mas así

Perdámonos entre la hierba, detrás del parque en la arboleda
Tu ya comienzas a llorar, y me comienzas a estrechar

Y sin embargo, yo te adoro

¿Qué tiene el que no tenga yo?
¿Qué tiene el que no tenga yo?
Lo unico que tiene es a ti, a ti

De Jaime Sabines

De Jaime Sabines

Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Como te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!

Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.

¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!

(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)

Cosas que deseo conservar

Cosas que deseo conservar


-La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.

- El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.

- El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.

- La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.

- La promesa de que yo sería el Único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.

- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.

- Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.

- Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos.
(También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).

Las otras

Las otras

Esos seres encantadores que aprecen en tu vida,
enamoradas o ansiosas de sexo,
o ambas cosas.

Compañeras de trabajo,
ligues de bar,
recién separadas buscando un rato sin complicaciones,
amores de juventud que buscan en un único polvo
todos los que no echásteis a los veinte años.

Vecinas golfas que se lo hacen contigo
y con dos amigos más.

Dos parejas y una soltera fea
en busca de un intercambio.

Una que conoces por internet
que le gusta pero no quiere líos

Una ex-alumna platónicamente colgada,
las madres de los amigos de tus hijos,
la mujer del ex de tu mujer,
su segunda mejor amiga.

Las quiero a todas.

Fue terrible aquel año (Ismael Serrano)

Fue terrible aquel año (Ismael Serrano)

Fue terrible aquel año, de sequía y de miedo.
Fue terrible aquel año, recordarlo es bueno.
Ganaron las derechas, año amargo en política.
Y los médicos no hallaron vacuna para el SIDA.

Fue terrible aquel año, morían niños en África.
Y aquí mismo en mi calle mataban a un mendigo sin patria,
a una infeliz prostituta, a una esposa maltratada.
Terrible fue aquel año, los Balcanes humeaban.

Fue terrible aquel año, los días eran fríos
y cada vez más cortos. Los meses eran ríos,
arrastrando abandono; el amor era olvido.
No hubo nubes, no hubo lluvia, el otoño estaba prohibido.

Fue terrible aquel año, celebraron convenciones
sobre la capa de ozono, y rompieron los hombres
la moratoria en la caza de lobos y ballenas.
Terrible fue aquel año, corría la sangre en Chechenia.

Fue terrible aquel año los días eran fríos
y cada vez más cortos los meses eran ríos
arrastrando abandono el amor era olvido
no hubo nubes, no hubo lluvia, el otoño estaba prohibido

Fue terrible aquel año, de hambre, de guerra,
de ideas perseguidas, de oraciones y miseria.
Fue terrible aquel año, no consigo olvidarme.
Fue terrible aquel año en que tú, tú me dejaste,
tú me dejaste.

Casada

Casada


Yo soy el otro, ella la confusa y él debe ser ciego.

Has llenado los semáforos de sangre

Has llenado los semáforos de sangre

No sabes cuanto te he querido,
olvidarte es saber que no hay forma,
ahora tengo que aprender a desnombrarte,
con los ojos más que con la boca.

Sigues siendo la dueña,
del gigante que se esconde en mi silencio

Has cambiado mi forma de mirar,
has cambiado el sentido de las calles
Caminar sin ti, no es del todo andar
has llenado los semáforos de sangre,

No me morire, pero ya verás,
como no sabré esquivar los vientos que te nombran
No me cansaré, de pensar que estás,
a mi lado pero no como una sombra.

Y no sabes, que aún cocino para ti,
y no sabes, que dibujo tu perfil con las frases,
que hace tiempo te escribí. Con las frases,
que ahora estallan junto a mi

Y no sabes, que no debes sonreir,
no me abraces, que no sabré salir de los besos,
que de pronto no me das, de este fuego
que me alumbra, cuando no estás

Has cambiado mi forma de mirar,
has cambiado el sentido de las calles
Caminar sin ti, no es del todo andar
has llenado los semáforos de sangre,

No me morire, pero ya verás,
como no sabré esquivar los vientos que te nombran
No me cansaré, de pensar que estás,
a mi lado pero no como una sombra.

Ojos de vampiro

Ojos de vampiro

Tú no temes a lo oscuro
porque sabes bailar con los truenos
y reír con calaveras.

Tú no tienes pesadillas
porque ríes bajo el pardo sol
de tus negros sueños.

Prefieres el color de la noche
al sospechoso blanco
que nada oculta.

Tú no temes al color de los vampiros
porque sabes que el miedo
no acecha tras las sombras
sino tras los ojos del que mira.