Blogia

Jamás lo vas a saber

Infidelidades

Infidelidades

Mi pene, como tantos otros, es bastante más fiel que yo. Eso me ha dado grandes disgustos. Uno no es infiel tan frecuentemente como para permitirse no aprovechar las oportunidades.


Espero que ella nunca lo sepa, aunque se alegraría.


La situación esta vez era perfecta: Sexo sin amor ni ataduras, un hotel de lujo, una cama de 2*2. Ella se había depilado sin que yo se lo pidiera. Los dos sabíamos lo que queríamos y estábamos dispuestos a conseguirlo.


No, no fue un gatillazo (esta vez no) , pero lo que podía (y debería) haber sido una tarde de desatado desenfreno se convirtió en un par de buenos polvos. Demasiado rápidos, demasiado pocos. Quizás ocurrió porque ella tampoco quiso preámbulos.


Después, mi hermano pequeño se negó a seguir jugando a nuestro juego favorito.


No sé realmente de qué me estoy quejando. O sí.. llevaba demasiado tiempo esperando esto y lo hubiera querido aún mejor.

Fantasias de lugar

Fantasias de lugar

Lo he hecho en un autobús interurbano lleno de batasunos, en un despacho de la facultad, en la biblioteca del padre de ella. Lo he hecho en rellanos de escaleras, en casapuertas o zaguanes y muchas veces en la playa de noche. En las literas de un tren nocturno, en un compartimento repleto. En el asiento trasero del coche (en marcha) y masturbando a la conductora en el delantero, a 120 por hora en una autopista.





Me han pillado (más de) una vez en el salón familiar y otra vez la guardia civil que buscaba contrabando. Se hicieron los locos, ambas veces.





Yo pensaba que lo había hecho en lugares extraños. Pero una vez se lo pregunté a unas amigas y me sorprendieron: en parques, en parkings, en ascensores, en probadores de grandes almacenes y hasta en plazas de toros.





Me hubiera gustado hacerlo en una playa, bajo el sol. Nunca lo conseguí y me temo que ya no lo haré.


Ellas ya no quieren preámbulos

Ellas ya no quieren preámbulos

Digan lo que digan las revistas presuntamente femeninas.




A mí me encantan los preámbulos. Me apasiona que me soben, que me besen, que me acaricien, acercandose poco a poco al momento presumiblemente crucial... pero ellas me agarran directamente el pene, le dan dos meneos rápidos y me dicen: "Metémela". ¡Que pena, que pérdida!




¿Será generalizado o es que tengo mala suerte? Tampoco follo tanto como para que la muestra sea significativa, pero me da la impresión de que este es otro tema en el que estamos igualando a hombres y a mujeres de la forma equivocada.




Por cierto, que mi santa es la peor de todas: además de ir al grano, despues de su orgasmo se desentiende del tema y en cuanto terminamos se da la vuelta y se echa a dormir. Cualquier dia de estos la denuncio al Instituto de la Mujer por machista.

Las otras

Las otras


Esos seres encantadores que aprecen en tu vida,
enamoradas o ansiosas de sexo,
o ambas cosas.


Compañeras de trabajo,
ligues de bar,
recién separadas buscando un rato sin complicaciones,
amores de juventud que buscan en un único polvo
todos los que no echásteis a los veinte años.


Vecinas golfas que se lo hacen contigo
y con dos amigos más.


Dos parejas y una soltera fea
en busca de un intercambio.


Una que conoces por internet
que le gusta pero no quiere líos


Una ex-alumna platónicamente colgada,
las madres de los amigos de tus hijos,
la mujer del ex de tu mujer,
su segunda mejor amiga.


Las quiero a todas.

Corazón loco

Corazón loco

¿Cómo se puede querer
dos mujeres a la vez
y no estar loco?




¿Dos?
¿A la vez?
¿Pero, de verdad,
amarlas a la vez?




Estaría loco
si no quisiera quererlas




Dos veces las amé. A dos. A la vez.
Demasiado tiempo hace.




¿Quererlas?
Muchas veces

Ven a mí

Ven a mí

ahora.

No puedo esperar a que tu marido se vaya de viaje.

Ven ya.

No, no vengas.

Espera.

No lo vayamos a estropear.

Tentaciones

Tentaciones

para perderse irremediablemente




sin poder pensarlo,
sin querer pensarlo




ya,
ahora




mírame otra vez
fijo
a los ojos




no me des otra oportunidad
de arrepentirme




ven a por mí,
ya,
ahora

¿Prohibido?

¿Prohibido?

Wendy me lo proporcionó

Domingos por la mañana. Sueño con ligueros y despierto.

Domingos por la mañana. Sueño con ligueros y despierto.

Un perezoso rayo de sol, un pequeño ruido.




Te mueves, me muevo.




Nos rozamos.




Sin hablarnos.




Casi sin besarnos.




Te das la vuelta, te abres, te abro.




Empujo, recibes.




Un beso de buenos días.




Alguna ventaja tenía que tener.

5 siglos picándome

Ya lo decían los Siniestro Total: Me pica un huevo:




De pequeñito siempre he llevado
en mi interior Abanderado:
el día más señalado
al cumplir como soldado
al sentirme enamorado
he llevado Abanderado
pero siempre he sentido
un picor que me ha estremecido




Y es que me pica un huevo
no sé qué voy a hacer
no sé qué puedo hacer







En la corte del Congo Belga
con mi smoking y mi suegra
hay una gran recepción
un protocolo del copón
presidentes y embajadores
y la nobleza de los alrededores
a la reina voy a saludar
cuando entre las piernas me vuelve a picar...




Y es que me pica un huevo
no sé qué voy a hacer
no sé qué puedo hacer




Me he apuntado de astronauta
y a ver si así suena la flauta
hemos llegado a la luna
un poco antes de la una
al salir al exterior
vuelvo a sentir ese picor
cien millones de espectadores
y yo sin poder rascarme los cojones




Y es que me pica un huevo
no sé qué voy a hacer
no sé qué puedo hacer




PS: Fíjate bien en la estatua

Proyecto

Mañana escribiré algo... pero hoy tenía que compartir esta imagen, que había colocado Kaperucita_Negra en un blog,
ahora lamentablemente abandonado



¡vuelve, Kaperucita!

La azafata y el matemático...

La azafata y el matemático...

Érase que se era una vez una azafata y un matemático que vivían juntos. Pero el matemático se dedicaba a sus teorías y prestaba poca atención a la chica. La azafata era joven y apasionada, y tenía un mapamundi donde iba marcando el lugar de sus conquistas.




Él se ponía celoso cuando miraba su bolso a escondidas y encontraba nuevas cruces en el mapa. Tras una semana de viajes particularmente intensa, con relaciones públicas en Suiza, Alabama, Tanzania, Peking y las islas Aleutianas, el matemático decidió cortarle las alas a su pareja.




Diseñó un juego de aros metálicos trabados que requerían una complicada secuencia de movimientos para liberarlos. Durante una noche de amor apasionado, tras conseguir que la azafata tomase unas copas de más, le sugirió a su amada ponerle unos piercings. Ella le dejó, sorprendida por las renovadas fantasías amatorias del matemático.




Poco tardó la chica en descubrir la trampa. Sus amantes enfebrecidos intentaban en vano desacoplar los aros, pero esas manipulaciones sólo conseguían excitarla aún más. Muchos hombres intentaron abrirlos: mecánicos, ingenieros, bomberos, soldadores, y un boxeador partidario de arrancarle los aros a mordiscos. La situación era insoportable.




Al final se le ocurrió que lo que un matemático había puesto, otro matemático podría quitar. El afortunado fueun joven estudiante de su esposo que apareció en su casa por error, pero desgraciadamente se olvidaron de cerrar los aros tras saciar sus deseos.




Esa noche, el matemático descubrió los aros abiertos y supo que había sido engañado. Pero la azafata desoyó sus quejas amargas, y le culpó de haberla obligado a recurrir a un colega suyo en vez de seguir consolándose con desconocidos en lugares exóticos. Él prometió enmendarse, y días después ella regresó de un corto viaje con seis nuevas cruces en Libreville.



Piercing

Besos

Besos

Me gusta despertarla besándola en los labios; aparto un poco el vello y beso sus labios.




Con la punta de mi lengua abro el camino, obteniendo como respuesta un ligero estremecimiento.




Continuo lamiendo la cara interna de sus muslos, subo luego a su vientre, me entretengo en el ombligo, subo mis manos hasta sus pechos, y ella despertando las aprieta con las suyas a la vez que musita un agradable "Buenos días".




Sigo con mi tarea, introduzco mi lengua, chupo, muerdo, beso. Hasta que sus muslos empiezan a temblar, entonces agarra mi cabeza, aprieta sus piernas, exhala un suspiro que le sube del alma y un agrio y blando licor invade mi boca.




Me gusta guardar ese sabor hasta...




Melitón Padilla

A veces

A veces

es fácil
ponerme caliente
solo con oir el sonido de tu voz
incluso diciéndome
no puedo ir
claro que
cuando escucho
me gustaría verte
es fácil
ponerme caliente
solo con oir el sonido de tu voz

Todo el fin de semana solos

Todo el fin de semana solos

sin niños


con el teléfono descolgado


la nevera llena


sin trabajos urgentes


sin sexo


¡Qué desastre!


¿Qué nos está pasando?

Sexo

Sexo


Qué hermosa actividad,
qué lindo pensamiento,
qué bellos domingos por la mañana.




Después de tantos años
seguimos descubriendo
puntos, lugares, toques,
movimientos,
momentos




Adoro esto.
Si siempre fuera así...

No es tan fácil...

No es tan fácil...

...verte todos los días




echarte de menos viéndote




tirarte los tejos sin esperanza




no es fácil

A la que me tiene en sus manos

A la que me tiene en sus manos

que me podría cantar sin problemas este bolero:




Soy ese vicio de tu piel
que ya no puedes desprender,
soy lo prohibido




Soy esa fiebre de tu ser
que te domina sin querer,
soy lo prohibido




Soy esa noche de placer,
la que se entrega sin papel,
soy tu castigo




Porque en tu falsa intimidad,
en cada abrazo que le das,
sueñas conmigo




Soy el pecado que te dio
nueva ilusión en el amor,
soy lo prohibido




Soy la aventura que llegó
para ayudarte a continuar
en tu camino




Soy ese beso que se da
sin que se pueda comentar,
soy ese nombre que jamás
fuera de aquí pronunciarás,
soy ese amor que negarás,
para salvar tu dignidad,




Soy lo prohibido

Me tienes en tus manos

Me tienes en tus manos

... y no me quieres tomar




Nos miramos,
nos decimos Te quiero
a veces, incluso, nos besamos
y luego
nos marchamos cada uno con nuestra pareja
a casa
con el deseo dándonos vuelta en los labios




Lo odio

Te castigaré por tu impotencia

Te castigaré por tu impotencia

Derecha te alzas ahora, desconocida, y no te marchitas,
como si no fueras jamás a dejar de estar tiesa.
En cambio, cuando Nemeseno se acostó todo él junto a mí
ofreciéndome cuanto deseara, pendías como un muerto.
Estírate, hínchate y llora. Todo en vano:
no obtendrás compasión alguna de mi mano.


Escitino de Teos (s. VI a.C.)




Cortesía de El mundo desde mi ombligo