Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2004.

No me vas a ver tirado
ni me vas a ver vencido.
No me vas a ver rodando
como vos te imaginás,
ni metido en los boliches
pa’ olvidarme de tu olvido.
Si has pensado en todo eso,
no lo vas a ver jamás.
Cuando tenga que nombrarte
voy a hacerlo sin testigos
por si acaso en una de esas
se me escapa un lagrimón
y si tomo alguna copa
no va a ser con los amigos.
Uno nunca esta seguro
si le falla el corazón.
No voy a andar dando pena,
desesperado y vencido;
después de haberte perdido
nunca sabrás si tu olvido
dejó ternura o rencor.
Si todos dicen que miento,
porque abrazado al ayer
te quiero mucho, y te siento
si mi vida es un tormento
¡jamás lo vas a saber!
No te voy a dar el gusto
que te digan algun día,
que me vieron solo y triste,
que me muero por tu amor,
que te extraño como nunca,
que te quiero todavía.
No te voy a dar el gusto
que te cuenten mi dolor.
Yo sabré morder mis penas
y callar mis pensamientos,
no te va a decir ninguno
que en sincera confesión
le lloré mis amarguras,
ni le dije lo que siento
lo que siento lo sabemos
solo yo y mi corazón.

Los adoro.
Pero es difícil disfrutarlos.
Con mi pareja, imposible.
Con las otras, no es lo más adecuado solicitarlo en la primera (y casi siempre única) cita.
Lástima.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/