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es fácil
Lo peor de todo no es volver a verte todos los días a la hora del aperitivo. Ni siquiera recordar tu cuerpo desnudo, tu tatuaje secreto, esa serpiente que parecía avanzar lentamente hacia tu sexo inflamado por el deseo, tu lencería de seda azul eléctrico acariciando tus pezones erectos, tus gemidos, tus miradas...
No. No es lo peor no poder hablar de esta oculta historia, ni tener que disimular delante de los amigos, ni estar obligado a bromear con tu marido de los resultados del domingo... como si yo no estuviera pensando en ese cuerpo que se supone suyo.
Ni lo es tampoco esa tensión interior que querrá reventar mi verga desde dentro cuando te agaches a recoger el tabaco de la máquina y las nalgas marquen dos superficies perfectamente curvas bajo tu ropa. Ni tampoco es lo peor intentar olvidar a que sabía esa cueva tuya llena de jugos armónicos o cómo intentabas atraer dentro de tu boca todo mi ser en un solo trago.
No. Lo peor de todo es que todo acabó, que parece no haber ocurrido nunca, que se va convirtiendo en recuerdo poco a poco y que quizás dentro de diez años nos riamos recordando que un día fuimos amantes. Y esa risa futura me hiela el alma hoy mismo, mientras te veo sonreír encima de las sábanas, diciéndome dulcemente que esta es la última vez.

Me gusta despertarla besándola en los labios; aparto un poco el vello y beso sus labios.
Con la punta de mi lengua abro el camino, obteniendo como respuesta un ligero estremecimiento.
Continuo lamiendo la cara interna de sus muslos, subo luego a su vientre, me entretengo en el ombligo, subo mis manos hasta sus pechos, y ella despertando las aprieta con las suyas a la vez que musita un agradable "Buenos días".
Sigo con mi tarea, introduzco mi lengua, chupo, muerdo, beso. Hasta que sus muslos empiezan a temblar, entonces agarra mi cabeza, aprieta sus piernas, exhala un suspiro que le sube del alma y un agrio y blando licor invade mi boca.
Me gusta guardar ese sabor hasta...

Érase que se era una vez una azafata y un matemático que vivían juntos. Pero el matemático se dedicaba a sus teorías y prestaba poca atención a la chica. La azafata era joven y apasionada, y tenía un mapamundi donde iba marcando el lugar de sus conquistas.
Él se ponía celoso cuando miraba su bolso a escondidas y encontraba nuevas cruces en el mapa. Tras una semana de viajes particularmente intensa, con relaciones públicas en Suiza, Alabama, Tanzania, Peking y las islas Aleutianas, el matemático decidió cortarle las alas a su pareja.
Diseñó un juego de aros metálicos trabados que requerían una complicada secuencia de movimientos para liberarlos. Durante una noche de amor apasionado, tras conseguir que la azafata tomase unas copas de más, le sugirió a su amada ponerle unos piercings. Ella le dejó, sorprendida por las renovadas fantasías amatorias del matemático.
Poco tardó la chica en descubrir la trampa. Sus amantes enfebrecidos intentaban en vano desacoplar los aros, pero esas manipulaciones sólo conseguían excitarla aún más. Muchos hombres intentaron abrirlos: mecánicos, ingenieros, bomberos, soldadores, y un boxeador partidario de arrancarle los aros a mordiscos. La situación era insoportable.
Al final se le ocurrió que lo que un matemático había puesto, otro matemático podría quitar. El afortunado fueun joven estudiante de su esposo que apareció en su casa por error, pero desgraciadamente se olvidaron de cerrar los aros tras saciar sus deseos.
Esa noche, el matemático descubrió los aros abiertos y supo que había sido engañado. Pero la azafata desoyó sus quejas amargas, y le culpó de haberla obligado a recurrir a un colega suyo en vez de seguir consolándose con desconocidos en lugares exóticos. Él prometió enmendarse, y días después ella regresó de un corto viaje con seis nuevas cruces en Libreville.

Ya lo decían los Siniestro Total: Me pica un huevo:
De pequeñito siempre he llevado
en mi interior Abanderado:
el día más señalado
al cumplir como soldado
al sentirme enamorado
he llevado Abanderado
pero siempre he sentido
un picor que me ha estremecido
Y es que me pica un huevo
no sé qué voy a hacer
no sé qué puedo hacer

En la corte del Congo Belga
con mi smoking y mi suegra
hay una gran recepción
un protocolo del copón
presidentes y embajadores
y la nobleza de los alrededores
a la reina voy a saludar
cuando entre las piernas me vuelve a picar...
Y es que me pica un huevo
no sé qué voy a hacer
no sé qué puedo hacer
Me he apuntado de astronauta
y a ver si así suena la flauta
hemos llegado a la luna
un poco antes de la una
al salir al exterior
vuelvo a sentir ese picor
cien millones de espectadores
y yo sin poder rascarme los cojones
Y es que me pica un huevo
no sé qué voy a hacer
no sé qué puedo hacer
PS: Fíjate bien en la estatua

Un perezoso rayo de sol, un pequeño ruido.
Te mueves, me muevo.
Nos rozamos.
Sin hablarnos.
Casi sin besarnos.
Te das la vuelta, te abres, te abro.
Empujo, recibes.
Un beso de buenos días.
Alguna ventaja tenía que tener.

para perderse irremediablemente
sin poder pensarlo,
sin querer pensarlo
ya,
ahora
mírame otra vez
fijo
a los ojos
no me des otra oportunidad
de arrepentirme
ven a por mí,
ya,
ahora
ahora. 
¿Cómo se puede querer
dos mujeres a la vez
y no estar loco?
¿Dos?
¿A la vez?
¿Pero, de verdad,
amarlas a la vez?
Estaría loco
si no quisiera quererlas
Dos veces las amé. A dos. A la vez.
Demasiado tiempo hace.
¿Quererlas?
Muchas veces


Esos seres encantadores que aprecen en tu vida,
enamoradas o ansiosas de sexo,
o ambas cosas.
Compañeras de trabajo,
ligues de bar,
recién separadas buscando un rato sin complicaciones,
amores de juventud que buscan en un único polvo
todos los que no echásteis a los veinte años.
Vecinas golfas que se lo hacen contigo
y con dos amigos más.
Dos parejas y una soltera fea
en busca de un intercambio.
Una que conoces por internet
que le gusta pero no quiere líos
Una ex-alumna platónicamente colgada,
las madres de los amigos de tus hijos,
la mujer del ex de tu mujer,
su segunda mejor amiga.
Las quiero a todas.

Digan lo que digan las revistas presuntamente femeninas.
A mí me encantan los preámbulos. Me apasiona que me soben, que me besen, que me acaricien, acercandose poco a poco al momento presumiblemente crucial... pero ellas me agarran directamente el pene, le dan dos meneos rápidos y me dicen: "Metémela". ¡Que pena, que pérdida!
¿Será generalizado o es que tengo mala suerte? Tampoco follo tanto como para que la muestra sea significativa, pero me da la impresión de que este es otro tema en el que estamos igualando a hombres y a mujeres de la forma equivocada.
Por cierto, que mi santa es la peor de todas: además de ir al grano, despues de su orgasmo se desentiende del tema y en cuanto terminamos se da la vuelta y se echa a dormir. Cualquier dia de estos la denuncio al Instituto de la Mujer por machista.

Lo he hecho en un autobús interurbano lleno de batasunos, en un despacho de la facultad, en la biblioteca del padre de ella. Lo he hecho en rellanos de escaleras, en casapuertas o zaguanes y muchas veces en la playa de noche. En las literas de un tren nocturno, en un compartimento repleto. En el asiento trasero del coche (en marcha) y masturbando a la conductora en el delantero, a 120 por hora en una autopista.
Me han pillado (más de) una vez en el salón familiar y otra vez la guardia civil que buscaba contrabando. Se hicieron los locos, ambas veces.
Yo pensaba que lo había hecho en lugares extraños. Pero una vez se lo pregunté a unas amigas y me sorprendieron: en parques, en parkings, en ascensores, en probadores de grandes almacenes y hasta en plazas de toros.
Me hubiera gustado hacerlo en una playa, bajo el sol. Nunca lo conseguí y me temo que ya no lo haré.

Mi pene, como tantos otros, es bastante más fiel que yo. Eso me ha dado grandes disgustos. Uno no es infiel tan frecuentemente como para permitirse no aprovechar las oportunidades.
Espero que ella nunca lo sepa, aunque se alegraría.
La situación esta vez era perfecta: Sexo sin amor ni ataduras, un hotel de lujo, una cama de 2*2. Ella se había depilado sin que yo se lo pidiera. Los dos sabíamos lo que queríamos y estábamos dispuestos a conseguirlo.
No, no fue un gatillazo (esta vez no) , pero lo que podía (y debería) haber sido una tarde de desatado desenfreno se convirtió en un par de buenos polvos. Demasiado rápidos, demasiado pocos. Quizás ocurrió porque ella tampoco quiso preámbulos.
Después, mi hermano pequeño se negó a seguir jugando a nuestro juego favorito.
No sé realmente de qué me estoy quejando. O sí.. llevaba demasiado tiempo esperando esto y lo hubiera querido aún mejor.

Hoy creo que estoy ganado una amiga
y me temo que eso me va a hacer perder una amante.
Se supone que debería estar contento,
y me alegra;
pero yo lo que quería era acostarme contigo.
Y lo sigo deseando.
Tanto, que seguiré intentándolo.
aunque me cueste perderte.
Te quiero tanto que lo haré,
aunque me cueste perderte

¿Qué es ser infiel?. La chica de la falda roja (una excelente bitácora, por cierto) afirma (y no sin razón) que SI
a) Te acuestas con una tercera persona. SÍ, ERES INFIEL.
b) Deseas a una tercera persona, pero no te acuestas con ella. NO, NO LO ERES.
a) La invitas a compartir tu cama y acepta. SÍ, ERES INFIEL.
b) La invitas a compartir tu cama y rehúsa. NO, NO LO ERES.
a) No puedes quitarte de la cabeza a tu pareja cuando te tiras a un tercero. SÍ, ERES INFIEL.
b) Te resulta excitante pensar en esa otra persona cuando follas con tu pareja. NO, NO LO ERES.
¿Sabemos de qué hablamos cuando hablamos de fidelidad?
y algo parecido, con respecto al deseo, decía Sabina en su Y sin embargo:
De sobra sabes
que eres la primera
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera, por ti la vida entera.
Y sin embargo un rato cada día
ya ves
te engañaría con cualquiera
te cambiaría por cualquiera.
Lo que te quiero contar hoy, pero jamás lo vas a saber es que me encantaría querer serte fiel, pero que te soy infiel incluso cuando no me acuesto con otras. Que, por cierto, es la mayor parte del tiempo. Pero te soy fiel, o, si quieres, haciendo la vieja distinción de los adúlteros, te soy leal.
Porque cuando estoy contigo, no pienso en las otras y cuando estoy con las otras sí pienso en tí. Pero me masturbo pensando en ellas... y algunos días en ti. Y las deseo. Y te deseo. Y te quiero.

A pesar de todas las veces que NO hacemos el amor
A pesar de que llevamos diez años juntos
A pesar de que la mayor parte de esos años me has estado mintiendo sobre porqué NO hacíamos el amor.
A pesar de que muchas veces, cuando lo hacemos, me siento como si no lo hubiéramos hecho
A pesar de que no me escuches
A pesar de que no nos entiendas, ni a mí ni a mis deseos
A pesar de que no te guste el sexo oral, ni el anal
A pesar de que siempre me claves los dientes en las felaciones
A pesar del aburrimiento
A pesar de que no te depiles el sexo, como te he pedido tantas veces
A pesar de las otras
Pero no a mi pesar
Te quiero

Toda la semana esperando
un miserable gesto de amor.
Incluso una sonrisa hubiera valido,
un beso -por supuesto-.
Todo el día queriéndote hablar.
Tú, siempre huyendo.
Y cuando llega la noche,
me dices:
-Vamos a la cama
como quien propone cambiar de canal
No puedo hacerte el amor así

Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Como te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!
Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.
¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)
Jaime Sabines
viendo la carne tan cerrada y distante
Lo sé cuando me miras. 
con hambre,
con sed,
con ansia,
con ansiedad,
con ganas,
con angustia,
con felicidad,
con pasión,
con dicha,
con fe,
con razón.
Yo no entiendo de colores,Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/