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El ojo que tu ves
Mejor sería una palabra
que hallase la mejor manera
de encontrarse grabada en la palabra.
Así los dioses
recordarían su tragedia
de tener ecos, de poseer el sueño,
de engañarse mutuamente con el sexo,
de ser la pesadilla de sí mismos;
pero de no poder morir
de jamás expirar y alcanzar
la tierna forma del cadáver:
la de nunca dormir bajo el arco de la muerte.
(De “Evohé”, inédito por MARCELO BÁEZ)

Tengo
todo
lo que puedas desear.
Te daré
todo
lo que quieras recibir.
Ya tardas
en llamar

No diré más:
se ha roto
la barca del amor
contra la vida cotidiana
Primitivo como soy,
contradictorio como soy,
me sería más fácil
destrozarla

para tenerte
en el viento
en el agua
en la arena
para tenerte

Cuando el marido se halle dormido profundamente, colóquesele sobre el pecho una llavecita de oro o una moneda de plata (la cual habrá llevado encima por espacio de nueve días)
Dígasele, en voz muy baja y al oído, estas palabras: dime, esposo mío, cómo se llama la mujer que me ha robado tu corazón.
Y en voz un poco más alta, recítese: aperi, vir meum, cor nuum mihi tuarum recondita cogitationumque revela.
Si el marido es fiel, no contestará nada; mas, si por el contrario, engaña a su mujer, dirá el nombre de la rival.

Para convencerse de la fidelidad de la esposa, sin someterla a la vigilancia de terceros ni al propio espionaje del marido, cosas ambas ridículas y de éxito dudoso, ofrecemos al lector el siguiente secreto mágico:
Arránquese el corazón de un palomo y redúzcase a polvo, poniéndolo en una bolsita de seda. Cójase una moneda de oro y guárdese tres días en dicha bolsa. Por la noche, cuando la esposa esté durmiendo profundamente, salpíquesele el pecho izquierdo con dicho polvo y póngasele encima la moneda de oro. Si la mujer es fiel, no ocurrirá nada; si, por el contrario, no lo fuese, ella misma, durmiendo, lo dirá todo.
matan más hombres que las bombas
matan menos,
pero son más aburridos.
Sería un día ideal
para estar contigo
junto al mar
y sorber la sal
de tus jugos

son días mágicos.
Ellas
están
especialmente
guapas,
accesibles,
amables, deseosas.
Inalcanzables

entro al baño
sin sonidos de televisor, sin musica
sin ninguna luna amante
disolviendome
convirtiendome en aspirinas
charlo conmigo
sin la menor ambicion ni placer
¿que si extraño el sexo? ¿que si creo en el amor?
el viento sopla en direccion oeste
aunque el este
esta repleto de luces, de voces, del frenesi
enfermante
de las vidas construidas sobre el terciopelo
de clases sociales,
no tengo sueño
dia viernes de santidad corrompida
recordarlo
cuando las manos se alzan
para sostener el planeta del repudio y el amor
el enjambre de amigos
esta conmigo
disfrutando del sol casi veraniego
de las hemorragias emocionales, del diario vivir
este maldito resfriado
que me hace estornudar como un gato compulsivo
sorbeteo el tiempo que me queda
oigo las ratas
peliarse por un trozo de carne y piel
este pueblo
sin sentido y sin una verdadera razon
(tambien yo me siento distante asqueado
pintado de pies a cabezas como un soldado).

Bueno,
¿cómo te arrebata
un cuerpo joven,
hermoso y pelirrojo?.
Sí,
él siempre encontrará
un mamón como Fausto,
que venda su alma por una correa.
Si quieres sexo adolescente,
tienes que pagarlo con miedo,
vergüenza y confusión adolescente.
Para disfrutar algo
tienes que estar allí.
No puedes simplemente
pasarte al postre, queridito.

Una vez me encontré una cosa rarísima en una biografia de Mapplethorpe en la biblioteca pública de Xxxxxxx
Alguien habia dejado dentro dos fotos.
una puesta de sol, todo negro, cielo negro, horizonte negro, una linea violeta en medio
y un desnudo masculino en blanco y negro.
desde el cuello hasta medio muslo.
El hombre estaba de pie y era muy gordo.
Me llevé de recuerdo la foto de la puesta de sol.
mirarte verte miradas
Hay una sola palabra: “primavera”, 
Administrar
tiempo,
el poco
que queda
Mirarte,
disfrutarte.
Si no puedo tocarte,
no te toco.
Bajo tus reglas.
Es urgente.
No tenemos tiempo
Sólo
el que nos queda
antes de que llegue
el meteoro
Aprender Alemán,
Vamos con Ahma, la madre de Ahmed, al Hamman. 
Lo peor de todo no es volver a verte todos los días a la hora del aperitivo. Ni siquiera recordar tu cuerpo desnudo, tu tatuaje secreto, esa serpiente que parecía avanzar lentamente hacia tu sexo inflamado por el deseo, tu lencería de seda azul eléctrico acariciando tus pezones erectos, tus gemidos, tus miradas...
No. No es lo peor no poder hablar de esta oculta historia, ni tener que disimular delante de los amigos, ni estar obligado a bromear con tu marido de los resultados del domingo... como si yo no estuviera pensando en ese cuerpo que se supone suyo.
Ni lo es tampoco esa tensión interior que querrá reventar mi verga desde dentro cuando te agaches a recoger el tabaco de la máquina y las nalgas marquen dos superficies perfectamente curvas bajo tu ropa. Ni tampoco es lo peor intentar olvidar a que sabía esa cueva tuya llena de jugos armónicos o cómo intentabas atraer dentro de tu boca todo mi ser en un solo trago.
No. Lo peor de todo es que todo acabó, que parece no haber ocurrido nunca, que se va convirtiendo en recuerdo poco a poco y que quizás dentro de diez años nos riamos recordando que un día fuimos amantes. Y esa risa futura me hiela el alma hoy mismo, mientras te veo sonreír encima de las sábanas, diciéndome dulcemente que esta es la última vez.

Playa,
escalón,
arena,
deseo.
Noche,
carnaval,
juventud,
deseo
Besos
profundos
como el
deseo
Y el mar de fondo

¿A quien quise?
No me acuerdo.
Cuando miro tu cara,
solo tengo consciencia de
que te quiero a tí.
Otra vez, La Caminante

Pocas veces
son días
perfectos.
Hoy,
sí.
Qué no daría yo por la memoria
En aquel preciso momento el hombre se dijo:
qué no daría por la dicha
de estar a tu lado en Islandia
bajo el gran día inmóvil
y de compartir el ahora
como se comparte la música
o el sabor de una fruta.
En aquel momento
el hombre estaba junto a ella en Islandia.

Oh, ¡cómo quieres que me aclare
si aún soy demasiado joven
para entender lo que siento!
Pero no para jurarle al mismísimo ángel negro
que si rompe la distancia que ahora mismo nos separa
volveré para adorarle. Le daría hasta mi alma
si trajera tu presencia a esta noche que no acaba.

Soy consciente de tu presencia,
percibo tu aliento en mi nuca,
tu abrazo fuerte me encadena,
y no opongo resistencia.
Tu pecho pegado a mi espalda,
tus caderas danzando con las mias,
escalofrios naciendo en mis entrañas,
con gemidos ahogados entre besos.
Nuestros cuerpos se confunden,
ojos encendidos de deseo,
reclamando,
exigiendo más fuego.
Ven...
soy tuya....
Entregate...
se mío....
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