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En tu busca voy
Ni siquiera la primavera
podría impedirlo.
Canela azul y otros olores.
Y un pequeño y hermoso mar
Estoy llegando

Un escuezno, nada más, para el ayunte, un alfarnate para embobecerte el itervio y enchufarte el bulpo en la alfóciga, tanta mangancia para qué, ahora, ahora mismo quiero despepitarte la isoglosa, quiero ser huracán para tu súrculo, arderte fueguecillos en la destetadera, sacudirte el oscilógrafo abemoladamente, mi vida, vas a tocar el guzpátaro, ahora está fláccida, pero espérate a que se alindongue, espérate a que el chirimollo se me enmadure y verás qué borbolleo, qué emballestadura, qué manera de desaguarme en los hibiernos, qué manera de antorcharte la gatamusa con casimpulza barbárica, qué gusarapo glúteo en el anemuesco. Y cuando tengas la consonántica en los diapasones, sí, mi vida, te daré, sí mamita, sí, sí, sí, nos repujaremos el rábano y la cachetina con infamia perpetradora, ven verecunda mía, sobémonos el frenillo y el virote, tuerca para tornillo, únceme el popotal con el barrujo bien abierto, acuciémonos la acólcetra y los filipichines, circunsólame apezonando la erotomanía, estoy que no puedo con la güimba, va a chorrearme de la verecundia, oh, sí, ponme ahí tu heliotropo, que rezume, caramelito estruendoso para tus afufones, lávame con la susodicha la recocta, hazme emelgo en el frenillo, suculenta, hasta que nos arrastren por escándalo al desinfectorio, no importa, no importa, sólo se vive una vez, se descuajeringa en una chisca el azamboo y después para qué, el morbete se mustia y se lo morfan los gusanos, así que musítame ese ímpetu que tú sabes antes que suban más pasajeros al tren.

Sé que no eras un ángel
ni una puta
Me cogías como un ángel
hasta hacerme estornudar
por el roce de las plumas
de tus alas y claro
caían lágrimas de mis ojos
Llorabas entonces
como una puta enamorada
de un ocasional cliente
caliente
y nuestros gemidos
no sexuales
se elevaban a los cielos
Allí quedó nuestro amor
colgado
después de alguna noche
de sexo
en la que perdiste las alas
al golpear contra una nube
y caíste hacia algún lugar del planeta
No te volví a ver
pero sigo buscándote
y reavivando tu recuerdo
en iglesias y burdeles.
J. D. Perrota, encontrado en Cristal Secrets
""
No sé si merece la pena
Hermosos siempre,
pero más en primavera.
En esta primavera

Yo me quité mi sombrero
ella una linda violeta,
yo el botoncito del cuello,
ella su airosa chaqueta
y además su chal de luna
y su española peineta
Aquella noche corrí
ilusionado a su meta
y tras algún relatillo
que le eche por pura treta,
me porte como quien soy,
como un gitano poeta.
La regalé un poemario
y un vinillo de a peseta.
Y no quise enamorarme
porque al írseme, suelta,
Me dijo en lengua castiza
Que no usé yo bien su zeta.
Francisco Alarcón
Mi táctica es
El amor prohibido,
mi pareja de damas.
No tiene sentido,
pero siempre me ganan.
Volver a sus brazos
una noche de estas
Quererlas sin miedo,
amarlas perfectas
Mi amor prohibido,
la pareja de damas

y... ¿cómo
quieres que vuelva
a casa?
si a mí
me parece
que mi casa
siempre ha sido ésta
que siempre
he vivido aquí
¡cuántas veces
no habré
soñado esto!
para luego
despertar
pero hoy no vuelvo
a la casa vigil
me quedo
en la casa de los sueños

Vivamus, mea Lesbia, atque amemus;
omnesque rumores senum graviorum aestimemus unius assis.
Soles occidere et redire possunt;
ubi semel occidit haec brevissima lux,
una nox perpetua nobis est dormienda.
Da mihi basia mille, deinde centum;
deinde mille altera, deinde secunda centum:
deinde, ubi plurima basia fecerimus, conturbemus illa,
ne sciamus numerum basiorum,
aut ne quis malus numerum invenire possit atque invidere.
Mihi proponis, mea vita,
iucundum amorem nostrum futurum esse perpetuum.
Di magni, id sincere Lesbia dicat et ex animo,
ut possimus totam vitam agere in hac felicissima amicitia!
Ya no aguanto más
Viniste a mí por mis palabras
y sólo encontraste sexo,
pero nunca te oí quejarte.
Pocos entienden a Scherezade,
aunque todos gustan de sus cuentos.

Pero al final
volví
Los sueños duran
lo que tarda
en apagarse un sonido
Y su recuerdo
- que,
al principio,
parece
indeleble-
desaparece
como si estuviera
escrito en el agua
Como desaparecen
-aunque quisiera retenerlos-
de mi memoria
tu olor,
tu textura,
tu sabor.

No me vas a ver tirado
ni me vas a ver vencido.
No me vas a ver rodando
como vos te imaginás,
ni metido en los boliches
pa' olvidarme de tu olvido.
Si has pensado en todo eso,
no lo vas a ver jamás
Cuando tenga que nombrarte
voy a hacerlo sin testigos
por si acaso en una de esas
se me escapa un lagrimón
y si tomo alguna copa
no va a ser con los amigos.
Uno nunca esta seguro
si le falla el corazón.
No voy a andar dando pena,
desesperado y vencido;
después de haberte perdido
nunca sabrás si tu olvido
dejó ternura o rencor.
Si todos dicen que miento,
porque abrazado al ayer
te quiero mucho, y te siento
si mi vida es un tormento
¡jamás lo vas a saber!
No te voy a dar el gusto
que te digan algun día,
que me vieron solo y triste,
que me muero por tu amor
que te extraño como nunca,
que te quiero todavía.
No te voy a dar el gusto
que te cuenten mi dolor.
Yo sabré morder mis penas
y callar mis pensamientos,
no te va a decir ninguno
que en sincera confesión
le lloré mis amarguras,
ni le dije lo que siento
lo que siento lo sabemos
solo yo y mi corazón.

Blanca sabía que estaba a punto de perder la partida. Pudo observar cómo se guiñaban los ojos Alex y Marco mientras ella tiraba los dados. Ya tenía poco que perder, sólo le quedaba la ropa interior, mientras que ellos seguían prácticamente vestidos.
"Trío de Reyes" dijo absolutamente convencida, mientras intentaba contener la risa. Ellos se miraron y la acompañaron en las carcajadas posteriores. Así fué como perdió el sujetador.
Inmediatamente sus pezones se pusieron de punta y a Marco se le cayó un dado para poder rozarle el pezón al recogerlo del suelo. Ella rió divertida y pagó su broma con un apretón en su paquete, donde pudo notar cómo él estaba disfrutando del juego.
Ella estaba muy excitada, pero intentó ponerse seria para afirmar con rotundidad que jamás se quitaría las braguitas. Mintió diciendo que no se había depilado, y que por ese motivo jamás le harían perder. Continuó aguantándose la risa que sus propias mentiras le provocaban.
Tiró de nuevo los dados y trató de mentir con una jugada sin mucho riesgo: "pareja de damas". Ellos empezaron a jugar con las puntillas de su braguita, sabiéndola perdedora y Blanca se abrazaba el pecho y dejaba escapar su risa mientras fingía una falsa timidez.
Se incorporó sobre su asiento para que ellos pudieran seguir con su juego y le retiraran la braguita.
"Nos has mentido" dijo Alex, "vas depilada!! Aunque ahora que lo veo, ¡te has dejado una crestita!"
"Has sido una chica muy-muy mala, y te mereces un castigo.." dijo Marco, con cara de falso reproche...
Marco la tumbó encima de la mesa mientras Alex fué a buscar espuma de afeitar y una maquinilla desechable. Ella seguía riendo desenfadada y simulando sentir una verguenza que el licor le había arrebatado hacía varias horas...

Sé que pensaras en mí
alguna vez.
Quizás más ahora.
Ojalá todo os salga bien.
Sé que tampoco me recuerdas
demasiado a menudo.
Lo entiendo, claro,
dadas las circunstancias
Sé que quisiera hablarte
y no me atrevo.
Sé que no sé si estaría bien,
si vendría bien,
si es ya demasiado tarde
Cuídalo,
cuídate
Tenía que decírtelo,
aunque jamás lo vayas a leer,
aunque jamás lo vas a saber

Perfecta
Distante
Genial
Me miras
y no te puedo rechazar
Genial
Distante
Perfecta

Entre todos los bares de este mundo
he venido a este bar para encontrarte,
furtiva como siempre,
para rozar la piel de tus esquinas.
Y cómo me hace daño tu cansancio
-ya sabes que mañana es cada lunes-
esa vieja, tristísima, memoria
de buscarle sentido a algo que bulle
como se abre una flor,
así, de golpe.
Manías de la ausencia y tus nostalgias.
Te noto tan cansado...
Quiero dormir contigo. Busca sólo
un poco más de sueño y de tabaco.
Quiero morir contigo.
¿Por qué no me prometes un cumpleaños más?
Las arrugas ahí sí que son cosas serias
o el paso de los días,
con mis pechos que bajan a acariciar tus manos.
Y luego cuando un labio nos elude
en la piel de las ingles, ay, no muerdas,
y nos brinca por dentro...
¿Así que en esta tierra 
Cuando al mirarte sientes el sudor
correr entre tus senos y el temblor
se apodera de tu cuerpo y tus muslos
sólo llaman a los míos esculpiendo
el placer en tus rincones. Es porque
estás hecha a mi medida.
Cuando el éxtasis de tu aliento te
sofoca saboreando el placer entre mis
labios, sintiendo tu mundo dando vueltas.
Cuando el viento acaricia tus mejillas
y sientes el suave toque de mis manos
y en cada susurro oyes un te adoro.
Cuando moldeas tus cabellos a mi
antojo y juegas inocente con mis besos
y sientes tu amor desbordarse por
tus venas.
Cuando al no verme sientes que las
noches son más noches y los días
son más largos y buscas mi perfume en
tu almohada.
Simplemente, amor,
simplemente te hice a mi medida.
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