Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005.

Llueven fluidos
que golpean el camino
creando puentes
que rompen membranas
en el citoplasma del óvulo
En el centro geométrico
se fusionan mundos
para dar pasos
a la luz del silencio
menor
Tu cuerpo desnudo
vaga por los rincones
tu sexo revoltoso
gira con paciencia
al abismo otoñal
de primavera.
Y ya te vas y ya me voy. 
Me gusta despertarla besándola en los labios; aparto un poco el vello y beso sus labios.
Con la punta de mi lengua abro el camino, obteniendo como respuesta un ligero estremecimiento
Continuo lamiendo la cara interna de sus muslos, subo luego a su vientre, me entretengo en el ombligo, subo mis manos hasta sus pechos, y ella despertando las aprieta con las suyas a la vez que musita un agradable "Buenos días".
Sigo con mi tarea, introduzco mi lengua, chupo, muerdo, beso. Hasta que sus muslos empiezan a temblar, entonces agarra mi cabeza, aprieta sus piernas, exhala un suspiro que le sube del alma y un agrio y blando licor invade mi boca.
Me gusta guardar ese sabor hasta...

hasta que una noche casualmente de luna
con murciélagos suaves con fantasmas y todo
esos amantes pobres se miraron a dúo
dijeron no va más al carajo selene
se fueron a su cama de sábanas gastadas
con acre olor a sexo deslunado
su camanido de crujiente vaivén
y libres para siempre de la luna lunática
fornicaron al fin como dios manda
o mejor dicho como dios sugiere.

Tú no temes a lo oscuro
porque sabes bailar con los truenos
y reír con calaveras.
Tú no tienes pesadillas
porque ríes bajo el pardo sol
de tus negros sueños.
Prefieres el color de la noche
al sospechoso blanco
que nada oculta.
Tú no temes al color de los vampiros
porque sabes que el miedo
no acecha tras las sombras
sino tras los ojos del que mira.

¿Cómo
se puede
querer
dos mujeres
a la vez
y no
estar
loco?
Pero
¿cómo
podría
no quererlas?
[Y Yo Espero, Mientras Pienso:
¿Colores?
Yo no entiendo
de colores...
A mí
me gusta
el moreno
de las carnes
de mi Lole.
Alma restregaba el cuerpo del marido con una tusa de maíz enjabonada, el cuello de toro, el pecho velludo, el vientre, la espalda, los muslos, la mirada de milano en los senos duros, en las caderas, en el vellón negrísimo del pubis, las manos de Alma sobre el vientre, se deslizan a los testículos, soba rítmicamente el miembro entumecido, adelante, atrás, el falo de garañón, de toro de lidia, el hombre encendido por el deseo de pie frente a la gitana que se pone de rodillas, el miembro degustado con artificio, con laboriosidad, con glotonería, la esperma caliente sobre los senos, el vientre, los muslos. La gitana mira a la pared que la separa del cobertizo, lo sabe ahí, contemplándola cabalgar, mirándola poseer al hombre rendido, boca abajo, la lengua buscona en el círculo negro, rodeándolo, hundiéndose en él, la tusa sujeta con ambas manos se introduce de un golpe y provoca un estertor en el cuerpo de ébano que se retuerce y serpentea en el suelo, ella a caballo sobre la espalda sostiene la tusa con una mano mientras con la otra se frota el clítoris, lo sabe ahí, tras la pared, tras el agujero taladrado en la madera, contemplándola, viéndola espléndida jinete, dueña y señora del cuerpo que gime y suplica, el cuerpo sudoroso del marido...
1. Nunca duermas menos de 8 horas al día
2. Nunca juegues a las cartas con nadie que tenga nombre de ciudad
3. Nunca te acuestes con una chica que tenga una daga tatuada
Revestir sabe el vino los más sórdidos antros
De un milagroso lujo,
Y hace surgir más de un pórtico fabuloso
Entre el oro de su rojo vapor,
Como el sol que se pone en un cielo nublado.
Agranda el opio aquello que no tolera límites,
Lo ilimitado alarga, el tiempo profundiza, los deleites ahonda,
Y de placer triste y oscuro, anega y colma al alma rebasada.
Charles Baudelaire
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