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Sábana negra en la misericordia:
Tu lengua
en un idioma ensangrentado.
Sábana aún
en la sustancia enferma,
la que llora
en tu boca y en la mía
y, atravesando
dulcemente llagas,
ata mis huesos
a tus huesos humanos.
No mueras más en mí,
sal de mi lengua.
Dame la mano
para entrar en la nieve.

Mañana
se llenan
las calles
de Praga
de hombres
disfrazados
de Papa Noel.
Yo les pido
una chica private
trayéndome los regalos,
una amante viciosa
para este año,
un abrazo cariñoso
tuyo
o, simplemente,
que te pongas buena,
querida.

y aunque me pesa en el alma,
no siento los corazones
que muellemente se agitan
bajo esos pechos de bronce.
...
Mas ¿cómo sin dar amante
a vuestro enojo ocasiones,
huís, dejándome solo,
sin advertirme por dónde,
tal que siquiera dejasteis,
pasando como ilusiones,
ni removida la arena,
ni destroncadas las flores?
Sin duda en mágico vuelo,
como celestes visiones,
entre la grama y los aires
os deslizasteis veloces,
huyendo mi fe constante,
pues vuestros pechos traidores
tienen el aire por guía,
y la inconstancia por norte.

Teño algo importante que dicir
agora que vimos de despedirnos
para sempre.
Quérote.
Crávame as unllas,
pero has de saber que tamén fun sincero
as outras mil veces.
Manuel Rivas

Snow Crash, Neal Stephenson

Durante aquel mes y medio hice todo lo posible para no perder su ascensor. Porque sólo a la altura de su casa explotaban los fuegos artificiales. Y porque debajo de su colcha las palabras ardían a 451° Fahrenheit. Y ya no hacian falta mis estúpidas metáforas.
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Hice un collage en la pared de su comedor con una rosa descapullada y un traje de princesa, y él puso la cabeza de mocho. Interpreté mi papel de mujer sin sentimientos en una tragicomedia de final previsible.. Y en ese absurdo, ambos sabiámos que él era mejor actor y mejor artista, aunque estuviese trabajando de portuario y traficante.
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El momento en que comprendí que mi importancia en su vida era directamente proporcional a la cantidad de sexo suministrado x la medida de desvinculación requerida, me enfadé tanto que desperté a "la imbecil que hay en mí" para que destrozara su mobiliario y lanzara la caja de pandora por las escaleras.
Después de aquello, él dijo que me arrancaría la cabeza y yo pensé en el collage de su pared, escribí una poesía y reinventé nuestra parodia en javascripts y avi files...
Como una adolescente de veinticinco que arruina su cuenta emocional por una estúpida adicción. O como la chica difícil que siempre se encapricha del que dice permanentemente No.
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En el amor,
y en el boxeo
todo es cuestión
de distancia
Si te acercas demasiado
me excito
me asusto,
me obnubilo,
digo tonterías,
me echo a temblar...
pero si estás lejos
sufro, entristezco,
me desvelo y escribo
poemas.
Cristina Peri Rossi
Otra vez eros 1994
Todas las formas forman la forma.

Sudaba. Un nudo en la garganta.
Ardientes lágrimas quemaban mi rostro.
Estaba con una mujer hermosa, desnuda,
que decía mi nombre entre suspiros.
¿Cómo demonios llegó a mi cama?,
pensaba mientras besaba sus pechos (medianos y pálidos).
No recuerdo el día que la conocí.
Tampoco, cuando comenzó esto.
Entre cantina y cantinas horas muertas;
calles vacías, conversaciones de café,
un empleo mal remunerado.
Trabajaba en una cafetería.
No era una mujer de americano o express.
Desde el principio lo supe.
Ella era un chica mokachino descafeinado.
Además, estaba casada desde cinco años atrás.
Vivía con un aficionado al fútbol y al espagueti western.
Le contaba mis aventuras nocturnas.
Me apropiaba sin ningún escrúpulo
de las mejores anécdotas de la banda.
Y decía, cada quince minutos, lo profunda y triste que resultaba mi soledad.
A veces llegaba a las seis de la tarde y se iba a las diez, cuando cerraba el local.
Caminábamos hacia su casa, o a alguna estación de metro o simplemente caminábamos.
A veces, sin darme cuenta, la tomaba de la mano.
Un día pidió chocolate y galletas. Algo pasaba.

Un recuerdo tenaz,
se ha empeñado en volver,
con tu nombre,
que quiero olvidar,
los recuerdos,
que juzgan mis noches,
son fantoches,
que quiero alejar.
En su nombre,
se encierra el pasado,
de un ayer,
que no pude saciar,
un amor de dolor,
un amor sin amar,
que le diste,
pagando mi amor.
Te fuiste como el humo,
que lo disipa el viento,
y en esta noche,
en que recuerdo y fumo,
el humo del tabaco,
te vuelvo a ver,
y así perderlo todo,
y así quedar sin nada,
para que nada,
nos amarre nunca,
ni la promesa trunca,
de aquel querer.

La navidad
puede consistir en acordarse
de aquellos a quienes
hasta la navidad
les da la espalda.
Los que no tienen ni siquiera
un establo donde parir
ni un dios que les prometa
una esperanza, siquiera vana.
La navidad es para ricos
que no saben que lo son.
Gentes a las que
solo nos falta
un poco de sexo, quizás
un capricho, un beso,
una nueva perversión.

sólo desearos lo mejor para el año que viene. Incluido mucho y buen sexo.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/