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El pronóstico
para el amor
este verano
es bueno.
La única pregunta
es si estás buscando
el amor
sólo para este verano
o para que te dure
cuando llegue
el frío.

La Sra. M definitivamente
actuó de acuerdo a la mejor
de las éticas judeo-cristianas:

apareciste en la playa con tu marido. No me atreví apenas a mirarte. Olías exactamente igual que hace ventiun años, cuando agarrabas mi sexo suavemente con la boca como si no quisieras soltarlo jamás.
Tú sí me mirabas, recordando lo mismo.
Buscamos lugares comunes, hablábamos él y yo. Luego se buscaron brevemente nuestras miradas. Me dijisteis que habíais vuelto a esta ciudad.
Nos despedimos musitando un a ver si nos vemos. Tú y yo nos fuimos pensando lo mismo. Ambos sabíamos lo que estaba pensando él.
Me encantaría verte de nuevo, a veces he pensado en ti. Me encantaría amarte de nuevo.

Dice: En aquel tiempo yo era más joven, y mejor persona. Quizá tú también lo eras. Mejor persona, me refiero. Lo eras, sin duda. Tenías que ser mejor persona, porque si no nunca habría tenido nada que ver contigo.
Dice: Te quise tanto. Te quise con locura. Sí, así te quise. Más que a nada en el mundo. ¿Te das cuenta? Es para morirse de risa. ¿Te imaginas? Estábamos tan íntimamente unidos en aquella época que apenas puedo creerlo. Creo que eso es precisamente lo que más extraño se me hace ahora. El recuerdo de haber tenido tal intimidad con alguien. Una intimidad tan grande que me dan ganas de vomitar. No me cabe en la cabeza una intimidad así con otra persona. Nunca he vuelto a tenerla.
Dice: Sinceramente, quiero que me dejes al margen de todo de ahora en adelante. Lo digo en serio. Además, ¿quién te has creído que eres? ¿Te crees Dios o algo parecido? Tú no eres digno ni de lamerle las botas. Ni las botas de Dios ni las de nadie, si vamos al caso. Señor mío, ha estado usted frecuentando gente que no le conviene. Pero ¿qué puedo saber yo? Ya ni siquiera sé qué es lo que sé. Pero sé que no me gusta lo que has ido repartiendo a manos llenas. Al menos sé eso. Ya sabes a lo que me refiero, ¿no? ¿Me equivoco?
Me acompaña por el pasillo.
Dice: No sé cómo podría explicarle esto a mi marido si apareciera en este momento. Pero qué importa. Si nos ponemos a pensarlo, hoy día a nadie le importa un comino nada. Además, creo que todo lo que podía pasar ya ha pasado. A propósito, mi marido se llama Fred. Es un buen hombre. Trabaja duro para ganarse la vida. Y se preocupa por mí.
Me acompaña hasta la puerta, que ha estado abierta todo el rato. Durante toda la mañana han estado entrando la luz y el aire fresco y los ruidos de la calle, pero no nos hemos dado cuenta. Miro hacia el exterior y veo, oh, Dios, una luna blanca suspendida en el cielo de la mañana. No creo haber visto jamás nada tan extraordinario. Pero me da miedo comentarlo. Sí, me da miedo. No sé lo que podría pasar. Hasta podría echarme a llorar. O no entender en absoluto mis propias palabras.

Blogofilia: excitación debida a la lectura de blogs eróticos.

¿Por qué,
cuando te desnudas,
no puedo dejar
de mirarte a los ojos?

¿Qué vas a hacer?
Si me hago dueño de tu piel
Si por la noche te hago enloquecer
Dímelo, ¿Qué vas a hacer?
Dímelo, ¿Qué vas a hacer?
Si me hago dueño de tu piel
Si por la noche te hago enloquecer
Dímelo, ¿Qué vas a hacer?

Vi tu cara blanca pestañando glamorosa,
te veías tan hermosa
en la pantalla de TV ;
no te recordaba tan airosa,
profunda y orgullosa:
el amor no te ha dejado envejecer.
Eras un ratón entre mis manos
en los tiempos suburbanos
en que pude y te besé ;
ahora veo tu estampa y no le huyo
pero hay algo que me amarga: yo te tuve y te dejé.
Brillarás en las fiestas faranduleras,
empresarios poderosos lucharan tu corazón ;
torcerás en tu cabeza kilombera,
la relación entre la guita y el amor.
Llenarán tus miembros con alhajas,
entrará por esos labios mucho alcohol ;
dormirás en la mañana la resaca de cocaína
que te regaló un buchón.
¿Quién forjó el acero de la plancha que besó la misma seda
que te envuelve cuando te vas a acostar? ;
¿Quién es el diariero de tu barrio, quién te rola los cigarros,
quién lustra el bronce que tocás ?
Yo ya te he olvidado, yo no vivo en el pasado,
yo no creo en los rencores por las cosas del ayer ;
pero vivo solo como un paria porque hay algo que me amarga,
yo te tuve y te dejé.

Desnúdate
Sin miedo
Que las cosas
que tengas por hacer
no te impidan hacer
lo que quieres hacer
Que el sol
te acaricie
como yo
quisiera acariciarte
Que te quieras tanto
como yo te quiero
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