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No pienso en ti
como un objeto,
ni me interesas
solo para la cama
pero mentiría
si no dijera
que hay una parte de ti
que me interesa más
que todas las demás

...haber hecho el amor
tantas veces contigo
que verte ducharte
ya no me sorprendiera!
... y haber hecho el amor
tantas veces contigo
que verte ducharte
me excitara más
que la primera vez
que te vi desnuda!

En la esquina, ya finalizando mi compra, me espera Rosario, una gitana muy zalamera que siempre intenta colarme un par de rosas de esas de las 7 de la tarde de ayer. Y me mima con sus palabras, con sus ojos canela y sus arrugas como olas que vibran en su cara.
¡Ole Guapo!, ¿con qué vas a acompañar este romero el día de hoy!?... francesillas, geranios, violetas, liliums, rosas... tengo para toda tu casa.
Entonces, como mejor sé, intento parecer experto en esto de elegir flores y voy preguntando y respondiendo a mi gitana hermosa. Porque Rosario es de las de preguntar más que de responder. Y siempre me pilla desprevenido y termino con la sensación de que me ha dado gato por liebre. Pero de camino a casa el aroma del ramo me deja de buen humor.
Un día, Rosario, entre prisas y ronroneos más propios de un gato que de una liebre se dejó olvidado dentro del ramo sus tijeras de cortar tallos. Una herramienta vieja y desgastada que apareció por sorpresa entre seis rosas rojas y seis amarillas, simulando ser un bicho inerte y desorientado.
Entre risas y sorpresa le devolví las tijeras el sábado siguiente, ante lo que sin dudar ni un poco me contesto: "Anda, Guapo si siempre te sale más barato comprarle a la Rosario..."
Y me regaló las tijeras
(Un gesto más práctico que noble, porque ella tenía otras nuevas)

Todo tiene su gracia, sólo hay que saber ver:
las grietas del pan cocido lo hacen más apetitoso;
los higos se abren cuando están bien maduros;
las aceitunas que maduran en los olivos,
próximas a pudrirse, tienen una singular belleza.
Así, examinadas aisladamente,
carecen de belleza las espigas dobladas,
la melena del león, la espuma en la boca de los jabalíes
y tantas otras cosas.
Pero se vuelven bellas y atractivas
viendo su lugar en los procesos naturales.
Todo tiene encanto para quién,
con sensibilidad e inteligencia,
puede captar el conjunto.
Verá con tanto gusto las reales fauces de las fieras
como su reproducción por los mejores artistas.
Incluso en los viejos encontrará fresca perfección
y un amable encanto en los niños.
Y otras muchas cosas que nunca verá un ignorante.
Meditaciones, III 2

Mi táctica es
.
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
.
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
.
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
.
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
.
no haya telón
ni abismos
.
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

Antes de mí tú no eras tú,
antes de tí yo no era yo.
Antes de ser nosotros dos
no había ninguno de los dos,
no había ninguno de los dos.
Antes de ser parte de mí,
antes de darte a conocer,
tú no eras tú y yo no era yo,
parece que fuera antes de ayer.
Antes que nada
yo quiero aclarar
que no es que estuviera tampoco pasándolo mal antes.
Pero algo de mí, yo no supe ver
hasta que no me lo mostró,
algo de tí, que quiero creer
que no vio nadie antes que yo,
que nadie vio antes que yo
Después de todo
lo que quiero es decir
que no entiendo como podía vivir antes,
no entiendo como podía vivir antes
no entiendo como podía vivir.
Antes de irme
yo debo decir:
yo también pensaba que era feliz
No entiendo como podía vivir antes.

Adamastor
cuenta a los navegantes
su cuita amorosa con Tetis,
cuando la vio desnuda en la playa
con las demás hijas de Nereo,
le hizo saber por Doris
que pensaba tomarla
incluso por la fuerza;
y ella fingió avenirse,
diciendo que lo hacía
con la esperanza
de evitar así una guerra;
pero luego lo engañó
haciéndole ver a lo lejos
una roca igual a élla,
que cuando llegó y la abrazó,
se halló de golpe
convertido en piedra.

C’era la fiera lì
fuori in città
per festeggiare
il ritorno del sole
Lola in persona
vendeva pop corn
Tutti a guardarle il culo
e a pensare: "Come sarà?"
E le altre donne
sussurrano malignità
C’era molta polvere
lì fuori in città
e nessuno passava per caso di là
... ma l’estate paziente veniva lo stesso.
Si cantava per Lola: "Perché non ci sposi tutti?
Tutti noi che ti amiamo mangiando pop corn?"
Fino al giorno in cui Lola
trovò qualcosa in qualcuno:
Un tale Giuseppe più brutto di noi
... ma l’estate paziente
ritorna lo stesso

Estaba la feria allí fuera en la ciudad
Para festejar el regreso del sol...
Lola en persona vendía pop corn
Lola en persona vendía pop corn.
Todos mirándole el culo
Y pensando: “¿Cómo será?”
Y las otras mujeres susurran maliciosidades
Había mucho polvo allí fuera en la ciudad
Y ninguno pasaba por casualidad por allá
... pero el verano paciente venía igualmente,
el verano paciente venía igualmente...
Se rondaba a Lola: “¿Por qué no te casas con todos nosotros?
¿Todos nosotros que te amamos comiendo pop corn?”
Hasta el día en que Lola encontró alguna cosa en alguien:
un tal Giuseppe más feo que nosotros
... pero el verano paciente regresa igualmente,
el verano paciente regresa igualmente...

La habitación está un poco más oscura cuando Iris sale del baño envuelta en una bata blanca abierta. Saca el taburete de debajo del tocador y se sienta frente al espejo. Coge con la mano derecha el cepillo blanco de plástico y comienza a peinarse con movimientos rápidos y rítmicos provocando un leve chasquido. Sujeta con la mano izquierda el cabello sobre uno de los hombros y realiza los largos, rápidos y rítmicos movimientos con la mano derecha. Se detiene un instante y enciende la lamparilla del espejo. Farrell coge una revista de fotos del aparador que está al lado del sofá y se estira para encender la lámpara golpeando sin querer el pergamino de la pantalla al buscar la cadenilla. La lámpara está unos centímetros por encima de su hombro derecho y la pantalla marrón cruje cuando la toca.
Afuera está oscuro y el aire huele a lluvia. Iris le pregunta si cerró la ventana. Mira hacia la ventana, luego al espejo, ve su propio reflejo y detrás a Iris observándole sentada frente al tocador, con otro Farrell más borroso mirando fijamente desde la ventana que ella tiene al lado. Tiene que llamar a Frank para confirmar que salen de caza mañana por la mañana.
Pasa las páginas. El cepillo se tambalea sobre la superficie del vestidor.

Poco después la oí andar descalza por el dormitorio.
Yo seguí tumbado boca abajo, desnudo,
con la cabeza hundida en la almohada para evitar la luz del amanecer
que ya empezaba a entra por el ventanal.
Intuí que se inclinaba sobre mí.
Unas gotas de su pelo húmedo
cayeron sobre mi espalda.
"Quédate así", me dijo, "no te muevas".
Su cuerpo se amoldó al mío.
Aún estaba mojada.
Me hizo extender los brazos y los muslos,
como si fuera a crucificarme,
y se pegó aún más a mí.
Me mordió el cuello y los hombros
hasta casi hacerme daño y me susurró de nuevo
"no digas nada, no te muevas".
Ella sí se movía.
Frotaba su pubis contra mi culo,
buscando la dureza del coxis, follándome.

La mano blanca
Desprende
un ángel negro.
Los ángeles negros existen.
Nadie los ve,
Pero existen.
Un ángel negro
no es lo mismo:
Tiene
ciertos toques de dolor,
Trae
una sangre machacada,
Inflamada
de látigos certeros.
Nadie piensa
en los ángeles negros.
Pero existen.
Hoy vi uno:
Dormía sobre tu mano.
Dormía suave.

No sé
si merece
la pena
siquiera
seguir consiguiendo
tus secretos
y este juego
de vana seducción
y presunciones.
Faroles de poker
evanescentes
mentiras inocentes
y sexo
que no ocurrirá.

El amor prohibido,
mi pareja de damas.
No tiene sentido,
pero siempre me ganan.
Volver a sus brazos
una noche de estas
Quererlas sin miedo,
amarlas perfectas
Mi amor prohibido,
la pareja de damas
Por primera vez en mucho tiempo, te he notado orgullosa de mí.
Nunca podré contarte lo que me ha gustado.

y... ¿cómo
quieres que vuelva
a casa?
si a mí
me parece
que mi casa
siempre ha sido ésta
que siempre
he vivido aquí
¡cuántas veces
no habré
soñado esto!
para luego
despertar
pero hoy no vuelvo
a la casa vigil
me quedo
en la casa de los sueños

Es como un prostíbulo virtual. Sin espejos, sin salones rojos, sin casa. Al atender un servicio no vendemos nuestros cuerpos, ofrecemos imaginación y estimulamos la fantasía erótica del cliente. Por ejemplo: un señor llama y quiere saber cómo estoy vestida. Le pregunto cómo quiere verme, y si me dice que en minifalda, le digo que llevo una mini tan corta que apenas me cubre el culo y que además no uso bragas. Pero en realidad no me he quitado el chándal, la mejor prenda de estar en casa. Para algunos soy rubia, para otros, morena, pelirroja, calva, mido dos metros o soy enana, flaca o gorda, plana o tetona, setentona o muchachita virgen.
- Los detectives rurales sabemos conducir autos, camiones, caballos, botes con motor fuera de borda y pilotear avionetas. Pero yo prefiero caminar, si no le importa.
Anita lo recogió al mediodía. Portaba una cesta con sandwichs, un termo de café y unas naranjas. Llovía sobre la ciudad y el olor a humedad tornaba casi respirable el aire.

No me quiere mi mujer.
Tampoco mi amante
En el bar de la esquina
ya no me fían las cervezas.
Del dolor de estar vivo
me quedan
demasiadas secuelas.
Recuerdo muchas veces
los días
que estábamos juntos.

Pero al final
volví
de la casa de los sueños
Estos duran
lo que tarda
en apagarse un sonido
Y su recuerdo
- que,
al principio,
parece
indeleble-
desaparece
como si estuviera
escrito en el agua
Como desaparecen
-aunque quisiera retenerlos-
de mi memoria
tu olor,
tu textura,
tu sabor.

alzo mi falda
y te muestro las braguitas
blancas
de algodón
las arrugo hasta hacer un cordón que se introduce en mi coño y en mi culo
tiro hacia arriba
me produce mucho placer saber cuánto disfrutarás al ver
las bragas entrando en la raja
arriba y abajo
lento y rápido
el monte de venus inflamado
el clítoris enrojecido…
para tus ojos
pellizco mis pezones
que se ponen más jugosos
son tuyos
juega con ellos, bésalos, chúpalos, muérdelos…
me follo con los dedos
para tus ojos
gimo
los dedos chorrean
quiero tu polla
la quiero dentro de mi boca, dentro de mi coño que arde
quiero que me ates
que me muerdas la nuca
que beses una por una las espinas de mis vértebras
quiero
que me metas por el culo la lengua y la polla
quiero
que me beses en la boca
penetrarte con mi lengua
sentir la tuya entre mis dientes
y mirarte a los ojos mientras te corres

Nos sabíamos convidados a la fiesta
de la dicha perfecta.
La fiesta es legado de los dioses
para los seres puros.
Lo sabíamos
desde el prodigio inicial de las miradas,
desde el asombro de todas las palabras,
desde la mañana anterior a los recuerdos
y su parvo acontecer de la nostalgia,
desde el prestigio inviolable de los sueños
y su densa espiral de irrealidades.
El alma virginal
tallada en cristal vivo,
el cuerpo ennoblecido de erótico linaje
llegamos a la fiesta de la dicha perfecta.
pero nos fue vedada,
no se admitían máscaras.

Me enorgullezco en conocerme, pero hay ocasiones en que no sé quien soy.
Escribo para que me lean, pero tengo miedo a que me reconozcan.
¿A que viene ese miedo?
Me gustan los mimos, darlos, recibirlos... hay veces que los necesito, pero si no llegan en ese momento, lloro.
¿Por qué siguen atacándome las lágrimas si ahora soy yo la que escojo mi camino?
Lágrimas de rabia.
Lágrimas de frustración.
Lágrimas que no me hacen más fuerte, que no me enseñan.
Me enorgullezco de conocerme, pero hay ocasiones en que no sé quien soy.
Nota: Necesito lavarme la cara y volver a mirarme en el espejo, la que llora no soy yo.

No soy capaz
de imaginar
mi vida sin ella,
sé que no podría dormir
sin sentir su calor
reptando
por entre las sábanas
o su respiración
arrullando mi sueño,
sé que no comería
si no supiese que luego podré
reposar mi panza
en su escueto y sedoso vientre;
nos hemos aventurado juntos
en tantas cosas,
hemos hecho tanto el cafre,
hemos compartido el sabor de pollas y coños,
hemos hecho suspirar y gritar a otros...
siempre juntos
y a pesar de todo eso,
a pesar de todo,
estaba sordo,
me gritaba,
pero no la oía...
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