Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006.

No es fácil
verte
todos los días
perderte
añorarte
sin distancias
estar
sin estar juntos
No es fácil
quererte
sin respuesta
sin esperanza

Tú no temes a lo oscuro
porque sabes bailar con los truenos
y reír con calaveras.
Tú no tienes pesadillas
porque ríes bajo el pardo sol
de tus negros sueños.
Prefieres el color de la noche
al sospechoso blanco
que nada oculta.
Tú no temes al color de los vampiros
porque sabes que el miedo
no acecha tras las sombras
sino tras los ojos del que mira.

No sabes cuanto te he querido,
olvidarte es saber que no hay forma,
ahora tengo que aprender a desnombrarte,
con los ojos más que con la boca.
Sigues siendo la dueña,
del gigante que se esconde en mi silencio
Has cambiado mi forma de mirar,
has cambiado el sentido de las calles
Caminar sin ti, no es del todo andar
has llenado los semáforos de sangre,
No me morire, pero ya verás,
como no sabré esquivar los vientos que te nombran
No me cansaré, de pensar que estás,
a mi lado pero no como una sombra.
Y no sabes, que aún cocino para ti,
y no sabes, que dibujo tu perfil con las frases,
que hace tiempo te escribí. Con las frases,
que ahora estallan junto a mi
Y no sabes, que no debes sonreir,
no me abraces, que no sabré salir de los besos,
que de pronto no me das, de este fuego
que me alumbra, cuando no estás
Has cambiado mi forma de mirar,
has cambiado el sentido de las calles
Caminar sin ti, no es del todo andar
has llenado los semáforos de sangre,
No me morire, pero ya verás,
como no sabré esquivar los vientos que te nombran
No me cansaré, de pensar que estás,
a mi lado pero no como una sombra.

Yo soy el otro, ella la confusa y él debe ser ciego.

Fue terrible aquel año, de sequía y de miedo.
Fue terrible aquel año, recordarlo es bueno.
Ganaron las derechas, año amargo en política.
Y los médicos no hallaron vacuna para el SIDA.
Fue terrible aquel año, morían niños en África.
Y aquí mismo en mi calle mataban a un mendigo sin patria,
a una infeliz prostituta, a una esposa maltratada.
Terrible fue aquel año, los Balcanes humeaban.
Fue terrible aquel año, los días eran fríos
y cada vez más cortos. Los meses eran ríos,
arrastrando abandono; el amor era olvido.
No hubo nubes, no hubo lluvia, el otoño estaba prohibido.
Fue terrible aquel año, celebraron convenciones
sobre la capa de ozono, y rompieron los hombres
la moratoria en la caza de lobos y ballenas.
Terrible fue aquel año, corría la sangre en Chechenia.
Fue terrible aquel año los días eran fríos
y cada vez más cortos los meses eran ríos
arrastrando abandono el amor era olvido
no hubo nubes, no hubo lluvia, el otoño estaba prohibido
Fue terrible aquel año, de hambre, de guerra,
de ideas perseguidas, de oraciones y miseria.
Fue terrible aquel año, no consigo olvidarme.
Fue terrible aquel año en que tú, tú me dejaste,
tú me dejaste.

Esos seres encantadores que aprecen en tu vida,
enamoradas o ansiosas de sexo,
o ambas cosas.
Compañeras de trabajo,
ligues de bar,
recién separadas buscando un rato sin complicaciones,
amores de juventud que buscan en un único polvo
todos los que no echásteis a los veinte años.
Vecinas golfas que se lo hacen contigo
y con dos amigos más.
Dos parejas y una soltera fea
en busca de un intercambio.
Una que conoces por internet
que le gusta pero no quiere líos
Una ex-alumna platónicamente colgada,
las madres de los amigos de tus hijos,
la mujer del ex de tu mujer,
su segunda mejor amiga.
Las quiero a todas.

-La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
- El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.
- El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
- La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
- La promesa de que yo sería el Único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.
- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.
- Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.
- Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos.
(También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).

Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Como te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!
Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.
¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)

Ya no me mires mas así, eres la novia de mi amigo
Tus ojos buscan verme a mí, no me sonrías por favor
En los momentos de estar solos, tus labios tienen sed de mí
mas tus caricias son de él
Y sin embargo, yo te adoro
Ya no me mires mas así, ya no me mires por favor
eres la novia de mi amigo, ya no me mires mas así
Perdámonos entre la hierba, detrás del parque en la arboleda
Tu ya comienzas a llorar, y me comienzas a estrechar
Y sin embargo, yo te adoro
¿Qué tiene el que no tenga yo?
¿Qué tiene el que no tenga yo?
Lo unico que tiene es a ti, a ti

Inclinando la cara
como debe hacerlo
una mujer japonesa,
Hiroko lograba de todos modos
una detallada observación.
Atisbando desde el rabillo del ojo,
tomaba nota mental de sus gestos,
vacilaciones, movimientos.
Notaba los cambios en su voz
cuando llamaba al mozo
o se disculpaba para irse
un momento de la mesa
o cuando buscaba disimuladamente
encontrar su mirada.
Se daba cuenta de que él
la deseaba porque percibía la tensión
en sus pasos al caminar juntos.
A fines de mayo,
cinco meses después de haberse conocido,
Robbins la llevó al Alemand
y eligió los asientos más apartados.

He descubierto que en cada casa existe una historia
y que a todas las personas les gusta comer rico.
Yo prefiero recorrer contigo todas las avenidas del mundo
y es bonito apreciar cómo te alimentas
de los tallarines rojos que preparó mamá
Si costaras dinero no podría comprarte
porque serías demasiado cara para mí.
En ese caso iría coleccionando
fotografías tuyas de revista (no más)
y quizá en tales circunstancias
no sentiría lo mismo que siento por tí.
Te empecé a querer desde que me fueron gustando las mujeres
siempre pensé en tí desde pequeño
y no me arrepiento de irte buscando
en cada historia que me toca vivir.

Los que saben tienen sus razones.
Nos amedrentan con saña:
Sé cauto.
Sé casto.
Sé medido.
Sé reflexivo.
Contén tu fluir.
Y nosotros las nuestras.
Sus opuestos de variables musicales.
Cuántos hay.
Sé cauto...
como si hubiera cielos protectores.
Como si hubiera Dios y no falsas promesas.
Como si tuviéramos tanta suerte
de que el demonio se ocupara de nosotros.
Como si hubiera tiempo.
El tiempo corre
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/