Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.

Fue a conciencia pura que perdí tu amor. Nada más que por salvarte.
Hoy me odias y yo, feliz, me arrincono pa’ llorarte.
El recuerdo que tendrás de mí será horroroso.
Me verás siempre golpeándote, como a un malvao;
y si supieras bien qué generoso
fue que pagase así tu gran amor...
¡Sol de mi vida!...
fui un fracasao,
y en mi caída busqué echarte a un lao.
porque te quise tanto, tanto...
que al rodar para salvarte
sólo supe hacerme odiar.
Hoy, después de un año atroz,
te vi pasar. Me mordí pa’ no llamarte.
Ibas linda como un sol;
se paraban a mirarte.
Yo no sé si el que te tiene así
se lo merece.
Sólo sé que la miseria cruel
que te ofrecí
me justifica, al verte hecha una reina,
que vivirás mejor lejos de mí.
¡Sol de mi vida!...
fui un fracasao,
y en mi caída busqué echarte a un lao.
porque te quise tanto, tanto...
que al rodar para salvarte
sólo supe hacerme odiar.
Enrique Santos Discépolo/Luis C. Amadori
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/